lunes, 30 de diciembre de 2013

CALI 6ª DE FERIA

Estética pura

Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali, Colombia, XII 30 13



Perera hipnotizó a sus toros y al público, se llevó tres orejas, la Puerta Señor de los Cristales y quizá los trofeos de la feria. Luís Miguel Castrillón tomó alternativa muy digna cortando oreja. Fandiño en mala tarde y con mal lote resultó volteado.

Los pequeños caucanos de Ernesto González Caicedo, ayunos de bravura y raza, justos de trapío y fuerza, y sobrados de una nobleza supina y sosa, confundieron a la fiestera plaza que aplaudió al 2º, le dio la vuelta al 4o, (para el que hasta pidieron indulto), pero que sin embargo, pitó el 5o, que cogió a Fandiño y silenció piadosamente los demás. Sólo el sexto mostró cuajo, pero de juego no fue menos insulso. Filiberto Mira dijo: Los Miuras, los más temibles. Los Murubes, los de más clase. Los Pablorromeros, los más bellos, y los Santacolomas los más bravos. Hoy en Cali estos lo desmintieron.

Toro, no toro, propicio para el toreo, no toreo, que cautiva los públicos modernos. La coreografía retórica, sosegada y lánguida del torero inmóvil,  que juega con el animal haciéndolo ambular tras el trapo, trazando recorridos surrealistas al capricho de su imaginación. También se requiere arte para ello, no lo niego. Un currista lo definía así: “Lo que hace Curro con el toro, ninguno lo hace sin el toro”.  Es una estética por supuesto, es otra estética seguro, pero las emociones incruentas que suscita nada tienen que ver con la épica que ha sido la sustancia de la bronca fiesta, y denuncian su anacronía épica y gloriosa.  Qué le vamos a hacer.

La tarde llegó al paroxismo cuando Miguel Ángel Perera, hecho un poste, con el brazo desmayado y media muleta por el suelo, puso a orbitar alrededor de su cintura a “Calentao”, el cuarto, que como hipnotizado la seguía pa´llá y pa´cá, por un pitón y por el otro, en redondo, en círculo, en arabescos, aceptando el dominio absoluto, la sincronía total, regalando su obediencia plena. Parecía mentira, y el toro caminaba y caminaba, y el coro se desgañitaba y la banda resoplaba. Era una danza, era un manicomio.

El torero, uno de los apóstoles actuales de la quietud (el parar) más que una virtud, un canon de la tauromaquia, se regustó y dio rienda suelta a su creatividad. Bella la faena, una de las más en años aquí, plástica, lírica si se quiere, pero… Ante la esquizoide petición de indulto para el manso noblote que se dejaba, se rajaba y no había sido picado, se deshizo la igualada solo para comprobar su renuncia a los medios. Entonces el pinchazo y la estocada cimera cobraron las dos orejas, que sumadas a la del segundo, recibida por un discurso similar, aunque a toro más soso, refrendaron el triunfo total.

El paisa Castrillón, ex alumno de la escuela de Cali, apuesto en su traje hueso y oro, recibió la borla, y aunque correcto sin glosa, matando con media delantera saludó una ovación. Pero su momento llegó con el sexto, el más toro, situado y templado en las verónicas y en las personalísimas chicuelinas. Se superó plantado, relajándose y echando la cintura al viaje del caminante, en derechas y naturales. Ligazón y compostura que hicieron olvidar lo poco y nada que venía placeado, el cuajo del rival  y su inferioridad en el cartel. El tendido congraciado con él desde el paseíllo, ahora veía justificada su simpatía y se entregó del todo. Mata como valiente, tirándose sobre la cuna del toro que lo esperó  y la oreja fue una de las más justas en la feria.

Fandiño, tuvo un lote adverso, un aburrido noblote y un manso muy bronco que lo cogió feo. En ambos fue silenciado y en el último escuchó un aviso cuando maltrecho pinchó tres veces saliéndose, puso un bajo metisaca con boquete, y tiró un fierrazo de recurso, antes de ir a la enfermería.

Pese a ese tenso momento, que recordó la presencia del peligro, la tarde tuvo visos de aquella estética pura y abstracta que  tiene el toreo de salón, el toreo de teatro, el toreo sin toro.

FICHA DEL FESTEJO
Sábado 30 de diciembre 2013. Plaza de Cañaveralejo. 6a de feria. Sol. Dos tercios de plaza. Seis toros Ernesto González Caicedo (en Santacoloma), justos de trapío, raza, y fuerza, noblotes y sosos. Aplaudido el 2o, vuelta al ruedo al 4o "Calentao" # 61 de 484 kilos, pitado el 5o, el resto silenciados.

Miguel Ángel Perera, oreja y dos orejas.
Iván Fandiño, silencio y silencio tras aviso
Luis Miguel Castrillón, saludo y oreja.


Incidencias: El toro de la alternativa fue: "Cantador" cárdeno, cornivuelto, # 99 de 456 kilos. Saludaron "Granerito"Carlos Martínez tras parear al 4o y "Chiricuto" y "El Popis" tras parear al 5o. Al finalizar la corrida Miguel Ángel Perera salió a hombros por la Puerta Señor de los Cristales,

domingo, 29 de diciembre de 2013

CALI 5ª DE FERIA

Perlaza y Padilla por la Puerta de los Cristales

Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali, Colombia, XII 29 13


Los toreros, desbordan las carencias de los desiguales Fuentelapeña, convirtiendo en triunfal una tarde que amenazaba irse por el desaguadero. Perera corta oreja de mérito.

Dispar, anovillado y escalerudo el encierro, 106 kilos de extremo a extremo. Tuvo como selló la mansedumbre en sus más diversas versiones, desde la libresca, dolida y desvergonzada del quinto que se escupió cinco veces de los petos, hasta la bronca e intimidante del regalo. Sólo el muy terciado segundo, castaño, apenas dos kilos arriba del mínimo reglamentario, echo clase y de la buena, como la excepción que confirmó la regla. Parecía imposible, pero no ¿Para qué son los toreros?

Para poderle a los toros. A todos, a los buenos y los malos. Y hoy lo que hubo en Cañaveralejo  fue eso, torería, en una tarde llena de entrega, mando y significativas evocaciones, como el emocionado brindis de Paco a Juan José, subrayado con la faena de la corrida, y el de este a la hija de Pepe Cáceres (otra víctima de la fiesta), seguido de su dramática batalla con el regalo. Y la prestancia y compostura de Perera con esos dos mansos diferentes que hubieran sacado de sitio al más pintado. Una tarde que devuelve la fe en el dogma fundamental: El toreo no se hizo solo para ponerse bonito acompañando los viajes dóciles, es más para mandar a los indóciles.

Padilla, reapareció en Cali, con las huellas de su bizarra carrera. Si su aspecto ahora es dramático, sus tres faenas lo fueron más. Reminiscente y enciclopédico, pero sobre todo emotivo, con capa, banderillas, muleta y estoque. Lo suyo impresiona por auténtico, para muestra sus cicatrices. Largas cambiadas, marcheneras, verónicas, navarras, delantales, medias, largas, chicuelinas, faroles, sesgos, topacarneros, cuarteos y uno último de violín metiendo la espalda en la cuna.

Luego, la muleta vehemente, rauda, peleadora, ruda, pero dominante, como un látigo. Así los doblegó a los tres. Al primero, rajado, le tiró de un espadazo desprendido. El cuarto, huido a morir, se le quedó vivo porque con su honor terco no quiso sino entrarle por derecho y por arriba una y otra vez, nada de canalladas, y al mansobronco séptimo, el más toro, con el cual se jugó entero en su vehemente y azarosa brega  que estremeció la plaza, le rodó de media lagartijera. ¡Torero! Le gritaban, y han debido gritarle ¡Torero macho!

Paco Perlaza, quien vino en sustitución de Sebastián Ritter, se llevó el de la corrida, el único, pequeñín, sí, joven también, pero cómo embestía, hubiese podido poner en evidencia a muchos. Pasó a la vuelta al ruedo, casi sin vara, como tantos en esta feria, se dolió en banderillas también, pero a las telas fue con un celo y fijeza que lo justificaban. Las verónicas pa'delante le hicieron los honores, y las tandas diestras y siniestras fueron de altura y secuencia vibrante, y la estocada recibiendo. Para qué más. Las dos orejas de una, recibidas con tibieza por las peñas. Pero ¿Por qué?

Miguel Ángel Perera, echó una verdad serena, contenida. Ni un exceso, ni un alarde, ni un exabrupto. La elegancia siempre es discreta, todo exhibicionismo es cursi. La quietud, la economía gestual y el aseo marcaron su quehacer, tanto con el tercer nada, al que le arrancó una oreja, como con el mansurrón sexto, que áspero incluso le arrebató el trapo en una cabezada. Los tumbó ambos con sendas estocadas. Se fue a pie, molesto, pero no tenía por qué.

No siempre los toros tienen que ser nobles y bravos para que haya toreo y emoción. Cuando hay toreros vale cualquiera.

FICHA DEL FESTEJO

Sábado 29 de diciembre 2013. Plaza de Cañaveralejo. 5ª de feria. Sol. Tres cuartos de aforo. Siete toros de Fuentelapeña (en Parladé) disparejos de tipo, mansos y broncos excepto el 2o noble, No 527, castaño de 442 kilos que se le dio vuelta al ruedo. Se lidió el reserva como 7o de regalo.

Juan José Padilla, silencio, silencio tras tres avisos y dos orejas del regalo.
Paco Perlaza, dos orejas y silencio.
Miguel Ángel Perera, oreja y silencio.


Incidencias: Salieron a hombros por la Puerta Señor de los Cristales, Paco Perlaza y Juan José Padilla. 

sábado, 28 de diciembre de 2013

CALI / 4ª DE FERIA

Manzanares por la puerta Señor de los Cristales

Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali, Colombia, XII 28 13

Foto: Camilo Díaz Santa

Solvente,  pero lejano de su excelsitud, Manzanares recibe máximos honores. Un Fandi de masas los pierde por accidente y Bolívar se bate contra dos imposibles del repartido encierro.   

A plaza llena, los domecq de César Rincón saltaron bellos de lámina, pero medidos de volumen, peso y poder. Nobles, aún los mansos. Tres de gran calidad; los aplaudidos primero y cuarto (que soltó un casco delantero),  y sobretodo el quinto "Pamplonica", número 511 de 468 kilos al que se  le dio vuelta al ruedo (con un picotazo). Venían de largo y al toque, humillaban, pasaban y volvían francos planeando.  

La corrida (para figuras), exigida, dio para más, bastante de habérsele matado bien. Desafortunadamente no se le picó. Al monopuyazo de uso, se le agrega otro prefijo; el mini-monopuyazo, y venga el cambio de tercio. Injusto, eso nos priva de saber si la bravura de los buenos lo es de verdad. Un solo viaje al caballo es la norma, y hay que ver como lo protesta el público y como aplaude cuando ni eso se da.

Manzanares, tres temporadas anunciado, tres temporadas caído de los carteles, (con cartas médicas), hasta que a la cuarta fue la vencida. Vino, y con el blando, soso, dolido y escarbador de su reaparición borró sonrisas, y con una espada asomando por el costillar, y otra contraria, tendida, trasera y un aviso alargó caras.

Pero luego le salió el de la corrida. Dos delantales, tres verónicas y una revolera de pata firme, tronco erecto y actitud serena. Tras buen tercio de Amores y Pineda, pronto, a galope y de largo viene y va el venteño, haciendo el avión, y el poso, el temple y la secuencia riman tres tandas por la derecha y tres por la zurda, con los tiempos y las distancias precisas, que pusieron la plaza en estado de sitio.

No era el Manzanares más exquisito, el más sublime pero su corrección, mucha,  le bastó. Jaleo del bueno. De allí en adelante sobraron algunas suertes espaciadas incluso el trabajoso circular invertido y la obra perdió unidad. Pero el gran volapié y la estocada fulminante se la devolvieron, y los pañuelos del palco flamearon entre los primeros, abriéndole al esperado la puerta máxima de Cañaveralejo, la del Señor de los Cristales, y la vuelta para el bravo "Pamplonica".

El Fandi”, que se llevó el sorteo, cumplió sus seis tercios, con capacidad, honradez y vibración. Es torero de mayorías, el que más ha toreado en la última década, las empresas lo saben. Variado, sorpresivo, divertido, espectacular y a ratos puro. Lances diversos de pie, de rodillas, naturales y cambiados, banderillas y toreo a  cuerpo limpio, ingenios como dos pares uno a relance del otro, pases y antipases, y entre ellos, cómo se puede negar, algunos de verdadero clasicismo al noble primero. Más con el cuarto, que le marcó la mejilla en banderillas. La gente a sus pies, tanto que asomando la espada por el costillar, apostrofaron largo a Usía por no premiarlo. Con este, se superó y la estocada trasera le dio una oreja automática, en contra de algunos pocos protectores de animales que le culpaban duro por el casco perdido.  

Luís Bolívar, llegó embalado, portagayola, verónicas, chicuelinas, saltilleras y… el manso se raja, rajado. Porfía sin esperanza, espada total y descabello. El sexto se le ancló en la arena, no quiso nada, nada. Dos pinchos, y medio estoque sellaron la mala suerte del paisano.

Otra tarde linda, luminosa y cálida, de plaza llena, de toros escogidos, de público regalón, en la que por encima de los trofeos otorgados, flotó la sensación de que con esos toreros y las bondades del encierro la cosa era para más.

FICHA DEL FESTEJO
Sábado 28 de diciembre 2013. Plaza de Cañaveralejo. 4ª de feria. Sol. Lleno. Seis toros de Las Ventas (en Domecq) parejos, bellos de lámina, medidos de romana, nobles y  dispares de juego, aplaudidos 1o y 4o, vuelta al ruedo para el 5o Nº 511, de 468 kilos.

“El Fandi", vuelta tras fuerte petición de oreja y bronca al palco y oreja.
José María Manzanares,  silencio tras aviso y dos orejas.
Luis Bolívar, silencio y
silencio.


Incidencias: Saludaron Francisco Amores y Emerson Pineda tras parear al 5o.

viernes, 27 de diciembre de 2013

CALI / 3ª DE FERIA

Bolívar desata pasiones

Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali, Colombia, XII 27 13


Tras un gran último tercio del caleño con el quinto se formó la bronca por la no concedida segunda oreja. Fandiño recibió una del tercero y Ferrera con más espectáculo que contenido saludó una ovación.

Los juanbernardos salieron bonitos de lámina, dignamente armados pero dispares de romana y juego. Negros, menos un jabonero malogrado y un castaño, fueron desde la bronca insolencia hasta la clasuda nobleza. Pero en general justos de fondo y fuerza pese a que se les picó poco, una vara fue la norma (picotazo apenas para unos), blandearon, acabaron quedados, apagados, incluso los mejores, los nobles tercero bis y quinto cuyos arrastres fueron aplaudidos.

El cenit de la corrida se alcanzó cuando Luís Bolívar quien había tramitado en silencio las asperezas del segundo y acababa de cursar con el quinto un trompicado primer tercio, con desarme y olivo incluidos, se fue a los medios brindó al paisanaje, atornilló los talones y bordó tres tandas en redondo, de trapo adelantado, temple rimado, ligazón fluida y ajustado broche. Sin duda lo mejor de lo que va de temporada. El público y los músicos reaccionaron con fuerza y la fiesta remontó. Pese a que la mano natural no halló la misma tersura el alboroto creció y creció, pasando por las manoletinas de rigor, el estocadón de trofeo, y el agradecido arrastre, hasta tomar visos de motín cuando la presidencia, quizá recordando lo de la capa, se mantuvo en sus trece, o mejor en su una. Qué bronca.

La rápida concesión de otra del tercero bis (turno corrido, era el 6º) a Iván Fandiño, por una faena meritoria, mejor tejida de capote, aunque menos brillante con la muleta y la espada, fue de pronto una referencia conflictiva y detonante. Pero el frio final en esta no pudo atribuirse a la lidia sino al toro. El vizcaíno de todas formas estuvo por encima de él.

Con el reserva, que hizo sexto, un tío de púas enhiestas y altas agujas, Iván mostro respeto poniendo tierra de por medio en los embroques, pero una vez comprobada la fijeza entró en jurisdicción de cacho ligando hasta siete naturales. Ahí fue cuando el pavo se paró, carialto, la caldera se enfrió y la estocada pasada y el descabello certero se silenciaron.

Antonio Ferrera, dió con un lote de distinta dificultad, además ambos lesionados durante la brega. El primero de violenta rudeza y el cuarto blando y mansurrón. No se complicó el balear, les montó par faenas de más empaque que contenido, de más efecto que verdad, de más retórica que sustancia, en las cuales los tercios de banderillas fueron el centro. Le hicieron saludar y eso fue todo.

La tarde soleada, la entrada buena, el ánimo fiestero, el cartel importante. Si la fiesta no redondeó la razón habría que buscarla más en las falencias del encierro, fuerza, fondo y nobleza que en cualquier otra cosa. No nos digamos mentiras.  

FICHA DEL FESTEJO
Plaza de Cañaveralejo. 3ª de feria. Sol. Dos tercios de plaza. Siete toros de Juan Bernardo Caicedo (en Domecq) el 3º se inutilizo, se corrió turno y se lidió un reserva como 6º, bien armados, dispares de romana y juego, justos de fuerza y fondo, aplaudidos 3o y 5º, nobles.

Antonio Ferrera, silencio y saludo.
Luis Bolívar, silencio y oreja con petición de otra y bronca al palco.
Iván Fandiño, oreja y silencio.


Incidencias: Saludaron "Jeringa" tras parear al 2o, Ricardo Santana tras parear al 5o y "Chiricuto" tras parear al 6o.

jueves, 26 de diciembre de 2013

CALI / 2ª de feria

“El toro de Cali”

Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali, Colombia, XII 26 13
Foto Camilo Díaz Santa: Alberto Aguilar corneado por Sasaimuno
 
Seria y dura corrida de Mondoñedo. Alberto Aguilar, herido, la deja en mano a mano. Javier Castaño, arrojado, silencia con su espada, y José Fernando Alzate, apaleado, triunfa con el último, tras oír tres avisos en el tercero.

Los de Don Fermín Sanz de Santamaría vienen a Cañaveralejo desde su misma inauguración, corrieron al otro día (José Antonio Romero y "Chamaco" les cortaron cuatro orejas por cierto). Algunos años habrán faltado, pero nunca defraudado. Esta tarde volvieron, y aunque sin gran tonelaje, armas de largo alcance, ni buenas maneras, de nuevo sentaron sus reales. La estampa y la furia cruda les bastaron.
 
520 kilos de promedio, tres castaños, tres negros, mirada hombruna, un señor toro, el cuarto, que en diez segundos derribó dos picadores. El tercero, de menos romana, justificado por una cuna amplia, fina y veleta. Todos con poder, con genio, metiendo miedo, y en plan perdonavidas, de a ver quién nos puede. El cuarto, un buenmozo,  aplaudido de salida. Los cuatro últimos, aplaudidos en el arrastre. Señal inequívoca de que aquí lo que gusta es este toro. El de verdad, el de las emociones fuertes y veraces. La terna era la propia, y lo ratificó, uno en cirugía y los otros dos jugándose la barriga sin ambages.

A Javier Castaño, torero de miuras, no lo impresiona el toro americano, ni siquiera ese para nosotros zambombo 4º de 568 kilos, una lámina, bravo que tomó tres varas, produjo dos tumbos, y fue ovacionado de salida y arrastre. Sereno, lidiador, situado, aguantador y solvente con las telas, mandó en sus tres lidias, como era de esperar. Si no tocó pelo, y quizá más de una vez, fue por lo de la suerte suprema (menudo detalle). Pinchó, tendió, y descolocó los aceros a sus tres animales, daba pena, daba rabia, después de tanto riesgo. Así con el que mató por Aguilar, como en los dos suyos. Joder.
 
El debutante Alberto Aguilar, anuncia que venía por historia. Seis verónicas y media en los terrenos a Sasaimuno, cuatro derechas, uno por alto, cambio de mano, trinchera y ayudado, todo con gracia y entrega, el castaño se la canta, él lo ignora, y lo caza por la pierna izquierda encelándose sin piedad. A cirugía, corneado y contundido. Más pena.
 
El joven bogotano José Fernando Alzate, (cuatro corridas de pueblo este año), iba en desventaja, y con semejante corrida. Como siempre que lo hemos visto echó sus restos. A piel o tela, fueron todas las apuestas, y en todas terminó ganándose la plaza, que se hizo suya. Más valor que arte, más riesgo que temple, más verdad que retórica. Esas fueron sus cartas. El tercero se le quedó vivo, cuando la oreja era inminente. En el quinto saludó, tras una ignorada petición mayoritaria de oreja, y el sexto le cogió, le tiró puñaladas y patadas a discreción, en el suelo, y él, maltrecho pero digno, de nuevo a la pelea con más brío, y a un estocadón a pecho descubierto y un descabello certero que hizo felices a todos.
 
Alfredo Domínguez Borrero, el nuevo empresario, dijo desde que recibió la plaza: “Vengo a restaurar el toro de Cali. Hoy, lo cumplió. Vale.

FICHA DEL FESTEJO
Plaza de Cañaveralejo. de feria. Sol . Media plaza. Seis toros de Mondoñedo (en Contreras), bien presentados, encastados y geniudos; aplaudidos de salida el 4º y de arrastre 3º, 4º, 5º y 6º.

Javier Castaño, silencio, silencio en el que mató por Aguilar, y silencio tras aviso.
Alberto Aguilar, herido por el segundo, va a cirugía.
José Fernando Alzate, palmas tras tres avisos. Saludo tras fuerte petición en el que mató por Aguilar, y oreja.
Incidencias: Corneado Alberto Aguilar por el 2º, no puede continuar la lidia. Saludaron Alex Benavidez y "El Calima" tras parear al 1o, y Ricardo Santana y “El Popis” (espontáneamente) tras parear al 5o.








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