sábado, 25 de enero de 2014

MEDELLÍN 2a DE ABONO

Un arrimón de oreja

Jorge Arturo Díaz Reyes, Medellīn, Colombia, I 25 2014


Un arrimón de Sebastián Castella logra el único trofeo. Miguel Ángel Perera, echa cal y arena con un lote desrazado, y Luís Bolívar divide la plaza frente a un bravo carolino.

Fue un buen toro el tercero, “Mucamo”, tanto que le corearon el ¡Toro, toro! y le pidieron el indulto, pese a no haber sido picado. Pequeño, cornicorto, partió plaza remató con fuerza en el burladero de la contraquerencia y se quiso comer el capote en la cambiada de rodillas y los seis delantales y medio, hasta los medios con que lo saludó emotivo  Luís Bólivar. Prontitud, codicia, tranco, repetición y fijeza. Emoción, mejor dicho. Viloria, obedeciendo órdenes superiores, apenas lo rosó con la vara. La verdad sea dicha no fue culpa del toro, que buscaba pleito con quien se le pusiera por delante.

Su empuje y persecución valorizó los pares de los ovacionados “Popis” y Santana. De tablas a medios galopa fiero al cambiado por la espalda y las tres tandas derechas, de a cuatro, con trapo adelantado, en redondo, ligadísimas, que prenden la fiesta, pese a ser innecesariamente despegadas ¿Por qué? La izquierda no logra la misma limpieza ni continuidad, y una sensación de que el bravo merece más cunde.

De nuevo la diestra y tres manoletinas, recuperan respaldo, pero cuando se insinuaba la petición de indulto, Luís, poco ambicioso, poco entusiasta, y quizá poco político, cita para recibir en los medios y mata de una. Los indultadores no se lo valoran, se sienten insultados, gritan y piden vuelta para el arrastre, mientras los del torero piden oreja. Vaya lío, como Salomon, el presidente se tira por la calle del medio y las niega ambas, disgustando a todos. Era el número 337 de 465 kilos.

El sexto, abrochadito, ataca bien la capa, es brindado al maestro Botero, y de pronto la lidia que había sido regalada con música nacional, cantada en coro, toma un rumbo pueblerino, movido, veloz, desordenado que disgusta puristas y a no tan puristas. El caleño, les planta cara y de nuevo se polariza la parroquia con abucheos y aplausos enfrentados. El  toro se desentiende, no iguala, hasta que una espada delantera le pone fin al coge-coge.

Sebastián Castella, tramitó tristonamente al primer mansobronco sin despeinarse. Pero con el cuarto, de 515 kilos, al que no pudo parar de capa, montó una faena de muleta en la que se puso por encima del toro siempre, tanto cuando tuvo acometidas, desde el explosivo péndulo, y las primera tanditas ambidiestras muy aplomadas, como con el interminable arrimón a toro parado cuando el animal se rindió, que fue pronto. En todo, la parcial le acompañó con pasión hooliganezca, y con la oreja, tras un estoque total, mortal, aunque  algo desprendido.

Miguel Ángel Perera, alcanzó a mostrar girones de su tauromaquia quieta, vertical, mandona, que por momentos evoca a Ojeda. Lo hizo con el flojo, mucho, segundo que se cayó tres o cuatro veces e iba con una nobleza franciscana tras los engaños. Siete verónicas y media de mucha postura, y tras ser picado bajo, y aumentar su debilidad ¡Enfermería genial! Tronaban algunos micrófonos. Bueno, la enfermería, profesión altruista e invaluable como ninguna, puede ser genial, claro, pero qué carajo tiene que ver eso con los altos valores de la fiesta brava. No sé. Los naturales largos, fueron a cámara lenta. La velocidad del postrado, que una vez parado del todo vio, inerme, invadidos sus más íntimos terrenos por el extremeño quien luego de aplicarle la eutanasia, saludó. Con el quinto, desrazado, molesto y soso, Perera se diluyó, hasta caer en una pésima versión de la suerte suprema, espada en guardia, cuatro golpes de cruceta y dos avisos.

La corrida pudo ser más, debió ser más ¿Por qué no lo fue? La cabeza de Bolívar, la espada de Perera y la falta de fuerza y raza en algunos de los toros tienen la respuesta. Creo que la presidencia estuvo bien, más que bien

FICHA DEL FESTEJO
Sábado 25 de enero 2014. Centro de espectáculos Macarena. 2a de temporada. Gotas y nubes bajo techo. Media entrada. Seis toros de La Carolina cómodos de cara, lustrosos bien comidos, nobles justos de fuerza y escasos de raza, ovacionado el 3º bravo, y aplaudido el 4º a menos, pitados los demás.

Sebastián Castella, silencio y oreja.
Miguel Ángel Perera, saludo y silencio tras dos avisos.
Luís Bolívar, palmas tras petición de oreja, y división de opiniones.

Incidencias: Saludaron Sierra y Mejía tras parear al 2º, y  “El Popis” y Santana tras parear al 3o.

miércoles, 22 de enero de 2014

MONDOÑEDO CIERRA LA TEMPORADA

Monodoñedo cerrará la temporada colombiana
Jorge Arturo Díaz Reyes
"Bienvenido" de Monoñedo, picado en Cali el 26 de diciembre por Luís Viloria
El domingo 16 de febrero en la plaza Puente Piedra, goteras de Bogotá, los toros de Don Fermín Sanz de Santamaría, serán lidiados por los matadores caleños: Paco Perlaza, Ricardo Rivera y el español Juan del Álamo.
Luís Galindo representante del empresario y ganadero Gonzalo de Santamaría, ha hecho público el cartel, manifestando que como el año pasado, la afición de Bogotá,  que padece desde hace dos años el cierre de su plaza, sea la que le dé broche a la temporada grande nacional.


domingo, 19 de enero de 2014

MEDELLÍN 1a DE TEMPORADA

Hermoso pleno

Jorge Arturo Díaz Reyes, Medellīn, Colombia, I 18 2014


Pablo corta cuatro orejas a dos distintos toros de Gutiérrez. Castaño se arrima, Libardo echa clase, tocando pelo, y Castrillón debuta con decoro. Cuajados y serios los de Achury Viejo.  

Los seis toros de Achury Viejo, (en Jandilla y Conde de la Corte), negros, con leña, con poder, muy criados, cuatro cinqueños, constituyeron, sin duda, el encierro de más trapío y seriedad en lo que va de la temporada nacional. Por encima de la media tonelada promedio, pero no gordos, mostrando los bordes de los músculos y las puntas de los huesos intimidaban, pura fibra. La mayoría fueron aplaudidos de salida, pero el séptimo arrancó una gran ovación apenas apareció. Astifino y veleto, enmorrillado y astracanado, con 550 kilos llenó la plaza, pero no terminó bien. Desafortundamente se emplearon a fondo en los dos primeros tercios, y vinieron a menos en el último, parándose del todo algunos y otros defendiéndose. Que duras varas a los que mejor pintaban, que un par de costaladas el buen 6º, bien, pero el hecho es que no tuvieron buenos finales.

Javier Castaño, prometió cosas, sacó una silla, se sentó en ella, pegó dos por alto, se paró dio dos derechas y uno de costado, pero luego se quedó sin embestidas. Con sus dos se arrimó hasta que le gritaron ¡No más! A uno le puso una estocada lateral y al otro, pinchazo, media y dos descabellos.     

Manuel Libardo, fiel a su vocación de toreo pulcro y clásico, echó temple, quietud y lentitud con el segundo. Quizá el mejor de la tarde, pero que traía un par de agujas, tumbó a Cayetano y emocionó en banderillas exigiendo a “Chiricuto”. Faena corta, sobria, de predominio derecho y salpicada con unos molinetes de la casa. Un estocadón, una oreja, petición de otra denegada y palmas al arrastre. Al sexto que se quebrantó, porfió leal, sin descomponerse, pero no lo mató bien.

Luís Miguel Castrillón, debutó en su tierra con la tercera corrida de su carrera y con el más imponente lote de un encierro que lo fue todo. Lo primero, es que no se mosqueó, vale. Con una corrección y sobriedad que algunas lenguas fáciles, tacharon de frialdad y otras de falta de actitud, el joven paisa se les puso por la cara, en los medios, de largo y en corto, por un lado y por el otro, tragó sin echar pata atrás, cuando tuvo que hacerlo, y cuando el tercero metió la cabeza le pego un par de tandas muy arriñodas y de alto mérito. Sin embargo, con el acero falló en ambos turnos, saludando en el de la presentación.   

Pablo Hermoso, por las mañana se vio involucrado en un baile de corrales. Que dos de Gutiérrez, luego que dos de Vistahermosa, después que dos de Achury, para finalmente quedar con los primeros. Daba igual, Pablo ni toro necesita, es tal el efecto que causa en las masas. El cuarto fue seguidor a fondo y con fijeza, le hizo de todo, formó un pandemónium y le cortó las orejas. El octavo bravucón se paraba y tonteaba, igual le hizo de todo, formó un pandemónium  y le cortó las orejas. Como Pablo no hay. Nota: A este último, cuando agonizaba, “Disparate” le cogió a mordiscos, tres, en el cuello, y las ancas. La parroquia llegó al paroxismo con ello. Me pareció un exceso. Al toro hay que respetarlo, sobre todo en la hora de la muerte. La corrida es un rito.

Torear con el navarro es un problema, el asunto no es si se triunfa sino si se le puede acompañar en su triunfo seguro de antemano. Matando al cuarto con un rejón contrario, mucho, y trasero, le dieron dos orejas. Qué le habrían dado si lo coloca en la cruz. No sé. Pablo es Pablo. 
   
FICHA DEL FESTEJO
Sábado 18 de enero 2014. Centro de espectáculos Macarena. 1a de temporada. Sol y nubes bajo techo. Media entrada. Ocho toro, 6 de Achury Viejo bien presentados y cuajados, que fueron de más a menos. 1o pitado, Aplaudidos 2º y 30, los demás silenciados. Dos toros de Ernesto Gutiérrez (4º y 8º) reglamentariamente despuntados para rejones, uno encastado aplaudido y el otro bravucón silenciado.

Javier Castaño, silencio y silencio.
Manuel Libardo, oreja y silencio.
Luís Miguel Castrillón, saludo, y palmas.
Pablo Hermoso, dos orejas y dos orejas.

Incidencias: Saludaron Jaime Mejía  tras parear al 1º y “Chiricuto” tras parear al 2º, al finalizar la corrida Pablo Hermoso salió a hombros por la puerta de San Juan.

miércoles, 15 de enero de 2014

MEDELLÍN 2014

Carteles definitivos para Medellín
Por. Jorge Arturo Díaz Reyes
Puerta de San Juan. Foto: Jorge Arturo Díaz Reyes
Con la sustitución de Sebastián Ritter por Manuel Libardo en la primera corrida, y de este por Paco Perlaza (quien entra en la feria), el día 9 de febrero, en la sexta. Así como el cambio de los dos toros de Vistahermosa por sendos de Ernesto Gutiérrez para Pablo Hermoso en la de apertura, se consolidan los carteles definitivos de la temporada 2014 para la capital paisa. Queda solo un puesto por llenar en la corrida del toro, séptima de abono el 14 de febrero.
Seis corrida de toros, una novillada y un festival componen el abono de la capital paisa en el Centro de Espectáculos Macarena . Ponce, Morante, Castella, Fandiño, Castaño, Juan Bautista, Bolívar, Rivera, Del Álamo, Manrique, Perlaza, Libardo, Castrillón, Gómez y Pablo hermoso conformarán los carteles principales.
Los encierros, todos de ganaderías nacionales, varían simétricamente los encastes Domecq, Santacoloma y Murube. Se dará una alternativa, y debutará un nuevo torero de la tierra recientemente alternativado, Luís Miguel Castrillón.
Sábado 18 de enero, 2 toros de Ernesto Gutiérrez para el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza (4º y 8º) 6 toros de Achury Viejo; Javier Castaño, Manuel Libardo, Luís Miguel Castrillón.
Sábado 25 de enero, 6 toros de La Carolina; Enrique Ponce Miguel Ángel Perera, Sebastián Castella y Luís Bolívar
Sábado 1 de febrero, 6 toros de Agualuna; Pablo Hermoso de Mendoza (3º y 6º), Pepe Manrique e Iván Fandiño.
Domingo 2 de febrero, 6 novillos de Rincón Santo; Manrique Rivera, Juan de Castilla y David Alzate.
Sábado 8 de febrero, 6 toros de Santa Bárbara; Juan Bautista, Ricardo Rivera y Juan del Álamo.
Domingo 9 de febrero, toros de Vistahermosa,Achury Viejo, Ernesto Gutiérrez, La Carolina, Santa Bárbara Y Rincón Santo; Rubio de San Diego, Paco Perlaza y Juan Solanilla
Viernes 14 de febrero, (festival) 7:30 PM 6 reses de Vistahermosa;Juan Bautista, Sebastián Castella, Javier Castaño, Luís Bolívar, Juan del Álamo y otro por anunciar.
Sábado 15 de febrero, 6 toros de Ernesto Gutiérrez; Morante, Sebastián Castella y Santiago Gómez (alternativa).
 


domingo, 12 de enero de 2014

POPAYÁN I 12 14

Contra viento y marea

 Jorge Arturo Díaz Reyes, Popayán, Colombia, I 12 14
Foto: Jorge Arturo Díaz Reyes
(Vea las fotos de la corrida aquí)
Andrés Chica y Paco Perlaza cosechan cinco orejas de un encastado pero áspero encierro de Ambaló. Ricardo Rivera frente al más ofensivo y manso da los mejores muletazos y se niega el premio con la espada.

En la plaza capital de una región en guerra, con asedio antitaurino y mal clima, los seis jandillas de los Estela, corrieron belicosos. Todos negros con cuernas y apariencia decorosa, pero de comportamiento diverso que no llegó en ningún caso a la bravura real. Embistieron sí, casi todos, pero con un estilo más bien morucho, poco propicio para el toreo belmontino, de pata quieta y tanda larga. Sin embargo gustaron, y la mayoría de los arrastres se hicieron entre palmas.

Paradójicamente, los mejores, más meritorios  y más veraces muletazos de la corrida, se le dieron al más manso y ofensivo, el astifino sexto, de 475 kilos, que se fue a tablas y se atrincheró, y al cuál ofreciendo el cuerpo anclado por los talones al piso, Ricardo Rivera le obligó a seguir el trapo, largo y por abajo en dos tandas de alta cotización. Plausibles estéticamente, pero intachables éticamente.
Luego fue una reyerta entablerada de toma y dame, de arrimón y puñalada, de verdad y susto, hasta el primer volapié con el toro y el torero recostados contra la barrera, y la suerte contraria, el golletazo, la chalequera y el difícil descabello, dejaron la gesta sin paga. En su lidia del tercero, brillaron un lento pase de pecho circular, un natural invertido espléndido, ensombrecidos por Pineda, el peón que hundió descaradamente la estocada corta, asesinando al toro.

Perlaza, veterano, pragmático y sagaz, vino a divertir y a cortar las orejas. Se las sabe todas. De salida vio que con sus toros no tendría otro camino que el toreo bullidor, y cogió por ahí, con respaldo popular. Más  fibra que quietud, más velocidad que temple, más arrojó que pureza. Al segundo le falló con la espada y lo avisaron, pero con el quinto, sí, desde las dos largas arrodilladas, los mandiles, la verónicas, las chicuelinas, y las medias, pasando por el muleteo en el estribo y el mayoreo de pases a destajo, bajo el clamor y la música, hasta llegar al estocadón a un tiempo y las dos orejas democráticas, de público, de gritos.

El rejoneador antioqueño Andrés Chica, sobre 
Poder, Embeleso, Bandolero y Antílope, todos tordos, respaldado por el tendido, cabalgó diestro, sereno y alegre clavando atinado. Sobre todo eso, colocando correctamente sus hierros; castigos, banderillas, cortas y largas, abanicos, más no así los rejones de muerte de los cuales el del primero trasero, y el del tercero ídem y además contrario, que no fueron óbice para las tres orejas.
Esta es una de las plazas colombianas que contra viento y marea se resisten a desaparecer. Hoy, en esta región azotada por la guerra, contra los gamberros que insultaban, bajo un cielo negro y lluvioso, los aficionados volvieron con fe de cristianos viejos y comulgaron una vez más felices con su rito milenario.

FICHA DEL FESTEJO
Domingo 12de enero 2014. Plaza Francisco Villamil. Lluvia. Tercio de plaza. Seis       Toros de  Ambaló (en Jandilla) aceptablemente presentados encastados pero sin clase, aplaudidos 1o, 3o, 4o y 5o.
Paco Perlaza, palmas tras aviso  y do orejas.
Ricardo Rivera, silencio y silencio.
Andrés Chica, oreja y oreja. 
Incidencias: Al finalizar el festejo salieron a hombros Paco Perlaza y Andrés Chica.


MANIZALES 7a DE FERIA

El pundonor del Juli
Jorge Arturo Díaz Reyes, Manizales, Colombia, I 11 14
Foto: Jorge Arturo Díaz Reyes
(Vea las fotos de la corrida aquí)
Una tarde carente  de bravura en los toros y de ganas en Morante, fue sostenida por la raza del Juli que cortó tres orejas, y no más porque la presidencia se parcializó en su contra enfureciendo al público y cerrando la feria con bronca.

Los negros gutiérrez cortos y abrochados de cuerna, con escaso cuajo y sin su proverbial calidad, no fueron el material idóneo para tan encopetado mano a mano. Dos figuras de concepto, estética y  tauromaquia distintas, como debe ser. Pero el encierro, escogido del poco menos que infalible hierro local, puso dificultades al arte, y mucho más en el platillo de Morante. No fueron aviesos. Tenían todos, un fondo de la nobleza propia de su estirpe, más no la prontitud, la codicia, ni la clase que lo han consagrado. Tampoco la fuerza, blandearon, y el monopuyazo fue más que levé para la mayoría. Alguno, como el quinto, se rajó entablerado.  Tardearon, escarbaron y se defendieron otros, sin embargo la plaza (llena) que considera  la divisa un orgullo regional, aplaudió los más de los arrastres.

“El Juli”, anunció desde hace meses que su única actuación en esta temporada colombiana sería en esta feria, en esta   fecha y con esta ganadería. Desde qué se abrió de capa se mostró empeñado en demostrar que no se había equivocado. Bueno, él ama el triunfo, siempre se emplea, hasta en festivales,  lo sabemos. Eso, y la categoría del rival, que no fue tal, también lo empujaban, seguro. Así las cosas, se echó la tarde al hombro y fue tanto su empeño que hasta se atropelló por  momentos. Fluctuando desde los cuatro lentísimos naturales ligados  en redondo, con media muleta barriendo arena, que le bordó al segundo, la mejor tanda de la feria, no hay duda, hasta el perder el capote rematando el raudo quite por lopecinas al sexto, cuando ya tenía tres orejas en su haber, y quería más. Un Juli largo y enjundioso que por momentos fue el gran Juli, en medio de otros en que cayó en cierta vulgaridad. Pero primó su pundonor. Mató sus tres toros con dos estocada y media, triunfó y dejó su cartel intacto.

Morante, torero de culto, atrajo fieles de muchas partes, de los que comulgan que ser aficionados es ser morantista, y cuando el ídolo, con el tronco inmóvil y el mentón empotrado en el esternón meció seis verónicas y media al primero, sus exclamaciones desgarradas conmovieron. Pero cuando la mangana indignó a los infieles que sacrílegos le befaron, ellos devotos y ofendidos aplaudieron con fe ciega, y al final, con el quinto, dos chicuelinas preciosas, (de las suyas) los pusieron a rugir de gozo. Pero no fue más, nada más, aparte de aburrirse y aburrir con una renuncia irritante, que provocó gritos de !Toro! Y óles burlones para  el peón cuando le auxiliaba. Su señoría, que se destapó como uno más de los feligreses, le aventó una  oreja tras un muleteo sin ton ni son a toro rajado, y un espadazo caído, y como para paliar la desproporción de la derrota, le negó descaradamente otra al contendiente, irritando al electorado.

El mano a mano no fue tal, porque no hubo con quien, ni el alternante, ni los toros, el único que se lo tomó a pecho fue El Juli. !Ah! y los que se sintieron más pagados por las dos chicuelinas de marras que aquel hombre del casino provinciano que vio  Carancha recibir un día.

FICHA DEL FESTEJO
Sábado 11 de enero 2014. Plaza Monumental de Manizales. 7ª de feria. Sol y nubes. Lleno. Seis reses de Ernesto Gutiérrez (en Santacoloma-Murube), pobres de cara, desrrazados y nobles, pitado 1o, aplaudidos 2o, 3o, 4o, 5o y silenciado el 6o.
Morante de la Puebla, pitos tras aviso, pitos y oreja.
El Juli, dos orejas, oreja tras petición de otra y ovación tras petición de oreja.
Incidencias: Saludaron Jaime Devia tras parear al 1o y Ricardo Santana tras parear al 2o.


viernes, 10 de enero de 2014

MANIZALES 6a DE FERIA

Una orgía de toreo
Jorge Arturo Díaz Reyes, Manizales, Colombia, I 10 14

Foto: Jorge Arturo Díaz reyes

El enrazado y variado encierro de Ernesto Gutiérrez, propició un festejo emocional, desbordado y lleno de incidencias, en el que se otorgaron nueve orejas y se indultó al sexto.

Al conjuro de las palabras mágicas: Morante, Juli, Manzanares, Castella, Hermoso y Gutiérrez (que aquí es abracadabra), la plaza se llenó como por encanto, y por primera vez en la temporada. Los Murube-Santacoloma salieron con 422 kilos promedio, negros, la mayoría brochos, pero peleadores a fondo. Todos encastados en diferente medida, desde el manso segundo, el único no aplaudido, hasta los bravos sexto y séptimo, indultado el uno, y premiado con vuelta el otro.  

Esa fue la principal virtud, su diversa bravura, porque todas las lidias fueron distintas e intensas, exigiendo a los toreros que pese a estarlo haciendo gratis (por los niños enfermos), parecían estarse jugando la copa mundo. La noche, fervorosa, precedida de procesión y farolitos, fue fresca y seca. Todo se dio, y la gente se fue como unas pascuas.

Pepe Manrique, abrió con una faena enfibrada pero veloz al codicioso primero que le volteó con violencia dejándole cojitranco. Mató de una estocada baja y recibió la primera oreja
  
Morante, se llevó el mansurrón incómodo, mas prodigó detalles, sobre todo de capa, y eso le bastó para levantar pueblo. De no haber fallado el descabello, no se va en blanco.
  
El Juli, en ebullición, con el 3° bis (el otro se despitonó de salida). Cargado a la verónica, emotivo en el quite a la chicuelina y arrimado y mandón con la muleta, formó el escándalo. En esas fue cogido y apaleado feo. Encorajinado, con la pechera tinta en sangre se acunó más. Había una batahola de miedo cuando puso la espada en guardia antes del estocadón y la oreja furiosa e ilógica, y la petición de la otra. Pura pasión.

Sebatián Castella, quieto, vertical, templado, ligado, austero, por los dos lados, construyó una faena de plomada, que compensó la poca transmisión del gutierreño. Mató como un rayo y se lleva el par unánime.  

José María Manzanares, dio con un revoltoso que le buscó y a punto le tuvo varias veces. Con su proverbial compostura le varió de capa, le mando de muleta, y le pegó una señora estocada recibiendo que por si sola pagó la oreja.
 
Santiago Naranjo, quien entró a última hora en el cartel y que reaparecía sin torear, tras un fracaso en este ruedo hace un año, era un albur. Le salió un bravo con tres pulmones, pero como le lució. Desde los primeros delantales hasta la última tanda de naturales en los medios, tras una lidia larguísima, y ya con la bandera del indulto en alto, (pese a un viaje a las tablas). Tandas en redondo y circulares multivuelta, con la pata como punta de compás. Adornos y desplantes y el paisanaje desatado ¡Torero, torero! Indulto, las dos y el manicomio.

Pablo Hermoso, dio con otro de sueño. Parecía que lo hecho por él mismo aquí hace dos días era imposible de igualar. Sobre: Churumay, Disparate, Viriato y Pirata, lo hizo o lo superó, yo no sé. Tremendo, los ijares hechos capote y muleta, el toreo, toreo a caballo, a niveles de verlo y no creerlo. Para qué intentar palabras insuficientes, mejor miren el video. Y como mató, tras la petición de indulto, con el rejón en todo lo alto, instantáneo, sin puntilla y abriendo el despelote general.  

Sí, era un festival, y la causa inobjetable, y la gratuidad obligaba la generosidad, cierto, pero es que se embistió y se toreó mucho, y diferente y se vibró mucho y la banda no descansó. El orejerío es lo de menos, lo de más fue lo que la gente vivió en esas tres horas.

FICHA DEL FESTEJO
Viernes 10 de enero 2014. Plaza Monumental de Manizales. 6ª de feria. Noche despejada. Ocho reses de Ernesto Gutiérrez (en Santacoloma-Murube) enrazadas y bravas, aplaudidos todos menos el 2°, el 6° “Juglar” # 263 de 406 kilos indutado, al 7° se le dio vuelta al ruedo.

Pepe Manrique, oreja.
Morante de la Puebla, saludo. 
El Juli, oreja.
Sebatián Castella, dos orejas.
José María Manzanares,  oreja.
Santiago Naranjo, dos orejas simbólicas.
Pablo Hermoso, dos orejas.

Incidencias: Saludaron Jaime Mejía Tras parear al 3°bis y Jaime Devia tras parear al 5o. La final del festejo El ganadero Miguel Gutiérrez dio vuelta al ruedo y salieron a hombros Santiago Naranjo y Pablo Hermoso.

jueves, 9 de enero de 2014

MANIZALES 5a DE FERIA

El toro es la cuestión
Jorge Arturo Díaz Reyes, Manizales, Colombia, I 09 13
Foto de Jorge Arturo Diaz Reyes

El oficio de Vargas, la corrección de Castella y el tronío de Manzanares, no bastaron para salvar una tarde lastrada por el descastamiento de los desiguales venteños.

La tarde, con uno de los carteles más atractivos de la feria, comenzó con sol y terminó con aguacero, comenzó con ovación y terminó con pitos, comenzó con ilusión y acabó en mojado desengaño. ¿Por qué? Por la falta de raza, de poder, de ofensividad, de alegría, del encierro.

El primero, el mejor plantado, negro, 534 kilos pero brocho, distó 94 kilos del cuarto, castaño, astifino, en el borde mismo de la legalidad. El denominador de la corrida, fue la ausencia de real emoción, de épica, de la fiereza que avala todo en la fiesta. Los oles y la música sonaron vacíos, cuando sonaban, en honor de los lidiadores, cuando lidiaban.

Sebastián Vargas, torero a prueba de toda sospecha, curtido, largo y valeroso, hizo lo más notable. Su capote marcó la cima de la corrida. De rodillas en los medios, tres afaroladas, chicuelinas, revolera, un quite luminoso por caleserinas y media; y para cerrar el segundo tercio, dos pares en uno, por las tablas, Calafia y quiebro al relance. El público estalló por una sola vez con auténtico furor.

Luego, el animalito que, como toda la corrida, no fue picado, pagó sus excesos de los primeros tercios y vino a menos aunque bien dosificado por el sabido cucuteño, que lo rodó de un estocada honda. Al grande y flojo primero también le administró con acierto lo poco que traía y lo despachó de un estocadón. Torero de tres tercios, torero leal, torero a la antigua, cortó una oreja veraz, y todos felices con él.
  
Sebastián Castella, sobrio, serio, casi inexpresivo, con un aseo quirúrgico pero frío, subrayado por la falta de transmisión del segundo, montó una faena destilada en cortas dosis, la res no aguantaba más, la cual fue acompañada de uno oles corteses, apagadones, y una teatral interpretación del “Toreador” de Bizet. Impecable por diestra y siniestra, el francés ejecutó un gran y fulminante volapié que le mereció el otro trofeo peludo de la corrida.

Manzanares, el esperado, el que trajo gente de lejos, gustó con sus pausadas maneras, tanto con la capa como con la muleta, y esta afición esteticista quería celebrarlo a ful, pero la insignificancia y sosería de “Panelita” embotaban la cosa. Sin embargo, ole y ole con ole. Un kikirikí final brilló como una luz reminiscente, y hasta hubiese habido premio, pero el desatino con los aceros que obligó dos avisos, lo hizo imposible. Bajo el aguacero, abrevió con el manso sexto, cuando la gente huía de la plaza. Nada.

No se llenó la Monumental, el hierro no cumplió, el clima complicó, pero la recia tauromaquia de Vargas, el academicismo de Castella y los gentiles aires familiares de Manzanares matizaron la tristeza.

FICHA DEL FESTEJO
Jueves 9 de enero 2014. Plaza Monumental de Manizales. 5ª de feria. Sol, nubes y aguacero. Tres cuartos de entrada. Seis toros de Las Ventas (en Domecq) desiguales, de pobre trapío y desrazados. Pitados todos menos el cuarto.

Sebastián Vargas, silencio y oreja.
Sebastián Castella, oreja y silencio tras aviso.
José María Manzanares, saludo tras dos avisos y silencio



MANIZALES 4a DE FERIA

Lo divino y lo humano
Jorge Arturo Díaz Reyes

Foto: Jorge Arturo Díaz Reyes

Pablo Hermoso  asciende hasta la sublimidad y el éxtasis con un bravo Gutiérrez, indultado, y cae a lo deleznablemente humano con el manso sexto. Libardo corta oreja de ley. Fandiño, se aburre con dos imposibles.

Villancico, negro, lustroso, pequeño, despuntado, salió y atacó raudo, fijo, codicioso, encelado sin tregua. De no haber sido Pablo su rival quien sabe que hubiese pasado. Porque fue tal su imparable codicia que por momentos llegamos preguntarnos si el navarro podría someterlo. Auténtica confrontación de excelsitudes, y la moneda sobre su filo. Así fueron las primeras escaramuzas. Toro y torero, las muñones ansiosos, veloces, a milímetro del anca, templada, mandona como una muleta, y el galope a dúo circundando el ruedo, una y más veces, con son y emoción, y la reunión no se rompía, y la plaza, tres cuartos, que se caía.

Primero con Churumay, y luego sobre ChenelPirata Viriato, levitó. Los rejones y las banderillas, parecieron nada más que pretextos, para las composiciones estética. He visto a Hermoso grandioso muchas veces, en muchas partes, pero jamás como aquí hoy. Quizá porque jamás lo vi con un toro que peleara como este, fue tanto y tan largo su derroche que al final mostró fatiga y la gente, fueras de sí no quiso que muriera, y el presidente tampoco, y él volvió solo, maltrecho pero digno al toril. No sé cual fue más afortunado, si Villancico por toparse con Pablo o al contrario, lo que sí sé es que la obra que construyeron juntos no se olvidará en esta plaza, que le vivió arrobada.

El sexto fue más grande pero manso, y Hermoso, otro Hermoso     que descendió de las nubes al suelo, puso el rejón caído, se descolocó, pasó en blanco y fallo en banderillas, y en la muerte no pudo estar peor, metisacas criticables, pinchazos, rejonazos varios en sitios innombrables. Mejor dicho convenció a quienes no querían creerlo, que también es humano.

Manuel Libardo, echó en sus dos faenas  un manifiesto por el aseo y la pinturería, luciendo con dos noblotes, pocacosa. Mató mal a uno, y dio la estocada de la feria al otro, saliendo cogido y siéndole negada la puerta grande por este palco regalón. 

Iván Fandiño, declaró al final, “es imposible, me voy de América y no me ha salido un toro que me permita dar siquiera una tanda a gusto”. Eso lo dice todo.

Los cuatro vistahermosas, para los de a pie, de una pobreza franciscana, sin trapío, sin pitones, sin bravura, sin fuerza y sin alegría por supuesto. El toro no toro. Los de Ernesto Gutiérrez para rejones, uno pequeño bravo y el otro grande manso. Es que la tarde fue de contrastes en todo, lloviznó, hizo sol, y se nubló.

FICHA DEL FESTEJO
Miércoles 8 de enero 2014. Plaza Monumental de Manizales. 4ª de feria. Sol. Tres cuartos. Cuatro toros de Vistahermosa (en Santacoloma) pobres de todo para los de a píe, pitados. Dos de Ernesto Gutiérrez (en Santacoloma-Murube) 3o bravo, indultado, “Villancico” negro, # 288 de 444 kilos, y 6o manso, pitado.

Pablo Hermoso, dos orejas simbólicas y silencio
Manuel Libardo, saludo y oreja con petición de otra. 
Iván Fandiño, silencio y silencio.

Incidencias: Saludaron “El Piña” tras parear al primero y Pedro Lara tras parear al 5o. Al final de festejo Pablo Hermoso salió a hombros.