sábado, 31 de mayo de 2014

Madrid 23ª de San Isidro 2014

Sergio Galán portón mayor
 
Por: Jorge Arturo Díaz Reyes
 
El madrileño galopó en Las Ventas como por el patio de su casa, y mató canónicamente al sexto, llevándose 3 orejas. Hermoso, brillante y opaco, recibió una, y Manzanares ovacionado confirma. Dispar juego de los Bohórquez.
 
Sergio Galán por la Puerta grande de Las Ventas
Foto: www.las-ventas.com

A porta gayola, recibió el quinto, era su declaración de que venía por el triunfo. Ya había cortado una del manso tercero. La grupa del bayo Amuleto metida en la puerta de los sustos, y una y media vueltas templando el viaje para poner los tendidos en trance bulloso. Rejones de castigo en sitio, dos. Sale Vidrié y quiebra para banderillas. Ojeda, indeciso,  tardo, baja momentáneamente el tono. Pero el bello y aperlado Apolo, recupera el griterío y las palmas danzando largamente en la mismísima cuna, por delante y por detrás, y quebrando embrocado para una banderilla y para las dos a dos manos.
 
La locura, y más baile con palmas de tango. La plaza llena era una fiesta y unos jaraneros, bajo el palco de prensa, también bailaban de gozo, como si estuviéramos en Pamplona. Otro galán, Oleo, gira ceñido alrededor del toro para el par de cortas. Y tres desplantes del teléfono seguidos. Ya el escándalo era de alto vuelo, y salió el arcoíris como compitiendo en la oferta con la puerta grande. Sin cambiar montura Sergio empuña el rejón de muerte, iguala con minuciosidad. No quiere dejar nada al azar, quiebra y en toda al cruz, en hoyo de las agujas, fulmina como pocas veces, como casi nunca matan los rejoneadores.  Ni qué decir. Las dos orejas, el triunfo rotundo y el portón mayor de la catedral otra vez, como hace dos años para él.
 
Pablo Hermoso, grana, plata, oro y calañés. Maestro, sobrio, breve pero impactante. Así lidió al noble segundo, había cedido el primero a su ahijado. Napoleón encela y castiga bien por partida doble. Perfecto, pero era solo el preámbulo, porque Disparate salió y acabó con el cuadro. Castaño, majo con sus lazos rojiblancos, templó de costado, metros y metros, y por las tablas, y salió por los adentros estrechos, repentista y alegre.
 
Cuatro banderillas de ejecución luminosa, seguidas tres de ellas por las respectivas hermosinas. La cumbre de la tarde. Galope de costado, muñones contra la piel y cambios sucesivos de un lado al otro del caballo toreando, toreando y toreando, señores. Ni pa´qué les digo como estaba la gente. Así, tres veces. El toro se fatiga, se para y Artista, girando encima, hace todo en las cortas. El rejón de matar, trasero, desprendido, ineficaz, y el descabello, son obviados por Don Julio Martínez Moreno quien viendo como estaba de alta la marea tira el pañuelo como en defensa propia.
 
Manuel Manzanares, con el peor lote, pareció sentir el peso de la ocasión. Se le notó un tanto tenso y ansioso. En el callejón, su padre, el maestro José Mari, parecía sentirlo más. Tras la ceremonia y sobre Jumillano rejonea, el manso distraído se duele y se raja. Farruquito, Mazzantini y Secreto, dan de sí lo que pueden, el jinete correcto, y acertado con los hierros pero sin transmisión cornúpeta suficiente para pelo, menos con el rejón descolocado que obliga cruceta. Frente al sexto incluyó al tordo Príncipe. Desatinó un par de palos y pinchó descordando mas la gente no quiso que se fuera sin su gratitud y lo sacó a saludar.
 
La de rejones es otra corrida, otros parámetros, otra suerte suprema, otro público. El hoyo de las agujas, la yema, las péndolas, la cruz, no parecen ser el blanco ni la condición para el premio. Se mata donde caiga, todo es toro. Hoy, excepto al quinto, los mataron muy mal a todos y premiaron. En Madrid.
 
Ficha del festejo
Plaza de toros de Las Ventas, Sábado 31 mayo de  2014. 23ª de San Isidro. Sol y frío. Lleno.  Toros de Fermín Bohórquez, de juego dispar. Aplaudidos 2° y 5°, pitados 3°, 4° y 6°, silenciado el 1°.
 
 
Pablo Hermoso, oreja y silencio.
Sergio Galán, oreja y dos orejas.
Manuel Manzanares, silencio y saludo.
 
Incidencias: Manuel Manzanares, confirmó con el toro “Imbatible”
N° 77, negro bragado de 527 kilos.

viernes, 30 de mayo de 2014

Madrid 22ª de San Isidro 2014

Verdad, hombría y torería
 
Por: Jorge Arturo Díaz Reyes
 
Frente al viento y una dura corrida del Montecillo, la terna se jugó el pellejo. Abellán cogido corta oreja. Ureña corneado y ovacionado, Adame jugado y aplaudido.
 
Miguel Abellán con la oreja del quinto
Foto: www.las-ventas.com

Dos toreros cogidos, tras matar sus toros cruzaron el ruedo hacia la enfermería, maltrechos, renqueantes y bajo estruendosas ovaciones. Adame, con las medias agujeradas por lo puntazos, salió indemne, pero anduvo cerca del hule. La plaza de Madrid volvió a vivir hoy la verdad, la hombría y a la torería que honran la fiesta y no cesó de ovacionarla. Dramática tarde.

Miguel Abellán, desgreñado y ensangrentado desde el nudo del corbatín hasta las medias, acababa de abrumar con su valor. Convaleciente de una cirugía que le hizo perder su primera corrida en la feria, había llegado, y de qué manera.

De rodillas, a portagayola, dos largas cambiadas ligadas con seis verónicas templadas, ganando terreno hasta la boca de riego, donde de nuevo se arrodillo para otra cambiada. La primera explosión de la plaza. Vehemente abundó de capa y quitó por chicuelinas y revoleras. Adamé tomó turno y adornó el tercio de quites con tapatías.
 
El brindis del reencuentro, y de  largo, con la muleta flameada por la brisa, tanda derecha enjundiosa. A la segunda el ventarrón lo descubre y el toro a todo galope lo impacta por el pecho y le apalea en el suelo. Contundido, conmocionado, continúa, entre palmas, cruzado y expuesto. Tragando, apostando todo, abrumando, hasta el aviso, el pinchazo y la estocada asomada que le quita el trofeo. Se va, con trauma craneoencefálico y contusiones múltiples, diría el cirujano.
 
Corrido turno, sale a lidiar el quinto, demacrado, ensangrentado y ovacionado. Ya Ureña estaba en cirugía. El toro, castaño de 605 kilos, encastado y geniudo, y él fajado y pa´lante, capote mecido de tablas a medios. Larga de broche, y la gente con un nudo en la garganta. La verdad duele.  Más quites, y el rudo le derrota a Adame. Lo que siguió fue una pelea de cantina, de toma y dame, que llegó al cuerpo a cuerpo por el trapo tras un desarme. Gana el torero y más riesgo y más valor. A toro parado se arroja entre los pitones y deja el acero todo, arriba. La oreja no se la podía quitar nadie. La plaza era un mar blanco y rugiente.
 
Paco Ureña, torero, correcto y valeroso, toda la tarde, aunque poco expresivo, no conectó fuerte con el tendido. Su capa lenta y acompasada lució en los dos turnos. La muleta con las suertes fundamentales, a veces rauda y de medio pase tuvo decoro, especialmente al natural con el cuarto. Mérito mucho, en su búsqueda del pitón contrario, y su vocación de lealtad, considerando las incertidumbres de los dos montecillos y el viento. Es cogido feo, el toro le mete 25 centímetro de pitón al muslo izquierdo, el de la verdad. Arrastrando la pierna, sigue la faena, mata más bajo del rincón de Ordóñez y pasa a manos del doctor García Padrós. Mientras Las Ventas retumbaba en su honor.  

Joselito Adame, se jugó toda la tarde, incluso en los quites a los toros de sus alternantes. No fue por falta de compromiso que no cortó las orejas. El tercero un malas pulgas orientado al bulto, le buscó de comienzo a fin mientras sus engaños iban al pairo del ventarrón. Salir indemne de tal trance ya fue un triunfo. Con el sexto, y precedido de la gesta de los dos españoles no le quedaba de otra que ir a tumba abierta, y lo hizo, frente a los casi seiscientos kilos broncos y de corto recorrido. Estuario, cinco, cuatro tandas diestras y dos de naturales, todas azarosas, todas en olor a cloroformo. Finalizó con un arrimón largo en el que las puntas le rozaban el pecho y la cara mientras él pendulaba la muleta tras el cuerpo. Macho. Tocaba. Media espada y un aviso
 
Tardes como esta mantienen la dignidad de a fiesta, el respeto por los toreros, el miedo al toro, la emoción del público. Nada de manierismos, nada de posturitas, nada de florecitas rococó. Verdad pura, que es lo que más pesa en Madrid.
 
 Ficha del festejo
 
Plaza de toros de Las Ventas, Viernes 30 mayo de  2014. 22ª de San Isidro. Sol y frío. Tres cuarto de plaza.  Toros de El Montecillo, bien presentados, con romana, pitones, raza, poder y genio. Aplaudido el 5°.
 
Miguel Abellán, ovación y oreja.
Paco Ureña, silencio y ovación.
Joselito Adame, silencio y palmas.
 
Incidencias: Miguel Abellán cogido por el primero termina a lidia, corre turno y sale matar el 5°. Paco Ureña, corneado por el 4°, pasa a la enfermería después de matar.
 
Parte médico de Miguel Abellán: Tarumatismo craneoencéfalico. Contusión en tendón del músculo pectoral. Contusiones múltiples. Pronóstico reservado. Pronóstico reservado.
 
Parte médico de Paco Ureña: Herida por asta de toro en cara posterior de muslo izquierdo con trayectoria ascendente y hacia fuera de 25 centímetros que alcanza trocanter mayor, con destrozo musculares de isquiotbial, vasto externo, glúteo medio y contusión del nervio ciático. Pronostico grave.
 
Ambos firmados por el doctor García Padrós.
 


jueves, 29 de mayo de 2014

Madrid 21ª de San Isidro 2014

No podían con su alma
 
Por: Jorge Arturo Díaz Reyes
  
Seis toros a cual más flojo, se cargaron la tarde. La plaza estuvo particularmente polarizada frente a Manzanares. El menos postrado, el trastabillante sexto permitió una faena saludada de Talavante.
Manzanares a media altura por la izquierda
Foto: www.las-ventas.com
 
Tatatá y tatatá. El fondo musical de la tarde, salpicado de algunas lindezas, como el ¡Miau! El ¡Pum! ¡Petardo! Y el ¡Mas orejas que pitones! Un encierro escalerudo, con 123 kilos entre el más y el menos, con caras muy diversas, con remates y cuajos también disímiles. Pero además postrado, y con menos fuerza que un purgado, trastabillo, dobló manos y se cayó. Cierto, algunos parecían tener clase, pero no alientos para transportarla. En definitiva, esto del Pilar, indigno por presentación y juego, de la primera plaza del mundo, que hoy estaba hasta los topes, al conjuro de los tres cotizados nombres del cartel. Otra decepción costosa.
 
Sebastián Castella, inició sentado en el estribo, muy en corto, pasándose ocho veces los pitones del magro primero por las barbas, de pie otro por alto y una trinchera bonita. Un prólogo digno de mejor libro, porque de allí en adelante los blandeos terminaron con el paciente acostado en todos los medios y los peones halándolo compasivos de cola y cuernos. Qué buenos samaritano, sí, vale pero ese no es el espíritu de la fiesta. Lo que siguió largo y sin contenido terminó en aviso, metisaca bajo y estocada alta.
 
El cuarto, flojo ¿Pero tendré que repetirlo seis veces? y además soso, pitado en el arrastre, luego de un tratamiento de enfermo grave murió de pinchazo y espada completa con desarme.
 
Manzanares, no tuvo mejor suerte con su sorteo, pero además su postura galana, su delicada estética y su tauromaquia desahogada y distante irritan al siete y aledaños. Tanto que ni abrir de capan lo dejan para comenzar a expresarle su desamor. Él no se inmuta, qué se va a inmutar. Fiel a su credo, oficia sereno, sin el menor asomo de aflicción. Y la verdad es que purismos aparte regala cosas bella entreveradas, quien no tenga la equidad o sensibilidad para descubrirlas, se las pierde, allá ellos el dinero es suyo. Claro quisiera uno más compromiso para tanto talento. Pero qué le vamos a hacer.
 
Al segundo manso rajado y flojo ¿Pero tendré que repetirlo seis veces? le ejecutó una gran volapié que acabó con el estoque total pero contrario, y en el quinto, él quizá el estoqueador más virtuoso de su generación, dio en hueso dos veces entes de los tres cuartos de acero mortales. Mucha gente vino por él.   
 
Alejandro Talavante, con el pocacosa tercero, sí, al que le gritaban el miau y el más orejas que pitones, además amigo del suelo, le liquidó de una. Con el sexto, bien presentado, pero que trastabillaba y doblaba manos más que un borracho a las siete de la mañana. La clientela quiso salvar la boleta y se pusieron de parte de la faena, ignorando la pobre condición del animal. ¡Ole y ole! Por todo, incluyendo tropezones. ¿Qué pasa en Madrid? Pero lástima, los tres Pinchazos, el aviso y el espadazo desprendido les aguaron la fiesta a los aplaudidores. No se resignaron. Le hicieron saludar. Vamos.
Si no hay toro no hay fiesta, si no hay suerte suprema no hay premio, por más ganas que se tengan. Cuando se quiera celebrar por celebrar, no hay necesidad de venir a la plaza. Se compra licor, se invitan los amigos, se pone La cucaracha en el tocadiscos, y a bailar.

Ficha del festejo
Plaza de toros de Las Ventas, jueves 29 mayo de  2014. 21ª de San Isidro. Luvia viento y frío. Lleno total.  Toros de El Pilar, Moises Fraile, de presentación dispar, algunos como el 3° 4° y 5° de cuestionable trapío. Todos flojos. Pitados, 3°, 4° y 5°.
 
Sebastián Castella, silencio tras aviso y silencio tras aviso.
Manzanares, silencio y silencio.
Alejandro Talavante, silencio y saludo.
 


miércoles, 28 de mayo de 2014

Madrid 20ª de San Isidro 2014


Solo fueron al peto
 
Por: Jorge Arturo Díaz Reyes

Decepcionó la corrida de Baltasar Ibán. La terna se estrelló contra la mansedumbre bronca del encierro siendo silenciadas todas las lidias.
 
Luis Bolívar con el tercero
Foto: www.las-ventas.com

Los toros casi todos se arrancaron con prontitud e ímpetu desde los medios, y a la segunda vara. Algunos romanearon y el tercero descabalgó a Doblado. Pero no más. Nada más. Hoy refutaron el axioma de que los caballos miden la bravura, porque después, mezquinaron sus arremetidas, descompuestas y brutas con cabezadas al cielo y una sosería de velorio. Y no fue que los masacraran, fue su falta de bravura y clase.


Así, la tarde, fría, gris, lluviosa, ventosa, tristona se fue por de unipase en unipase, los trapos por arriba y la exposición sin esperanza. Las estocadas se quedaban a medio camino pues las atrabiliarias cabezadas a la cara impedían completar la suerte y llegar a los morillos. Ni los aplausos incomprensibles de dos salidas, las del  segundo y el cuarto, y de dos arrastres, el primero (anovillado y soso), y el segundo bruto, pudieron disfrazar de festiva la lúgubre corrida. Puras ganas de aplaudir.


Quizá en el siglo XVIII, antes de Costillares, y más de una centuria antes de Belmonte, cuando todo era picar y estoquear estos hubiesen pasado como toros de lidia. Hoy no. El hierro del inolvidable Don Baltasar con tan bizarra historia, Bastonito y tal, no fue honrado de ninguna manera por el burdo sexteto que aburrió esta vigésima de la feria.


Fernando Robleño, de a uno en uno luchó contra la mansa desidia del primero al que liquidó de dos pinchazos y estocada. Idem con el cuarto, cinqueño, muy armado, al que se le sentó en el estribo en una alarde no correspondido por el insulso. Media desarmada y cuatro descabellos y un aviso.


Luís Bolívar, que intentó quites, en sus respectivos turnos a los toros de sus alternantes, logró administrarle tres derechas ligadas a las oleadas carialtas y tardas del segundo. Tragó mucho. No se lo tomaron en cuenta. Puso media espada y cinco golpes en la cerviz. Con el quinto, iba por lo mismo pero en consideración a la indiferencia de la sufrida concurrencia decidió abreviar. Media hoja y descabello.


Rubén Pinar, Igual que sus alternantes. Porfía ingrata, riesgo para nada, ilusiones rotas. Media espada y dos crucetazos al tercero, y la única estocada de la tarde al serio (de presencia) sexto.


El momento más emotivo de la tarde lo brindó Ángel Otero, quien se había lucido ayer con el sexto. Dos pares de ejecución electrizante al cuarto, el primero al cuarteo que clavó un poco abierto y el segundo  un sesgo vibrante poniéndolas en una moneda (de diez centavos) Saludó por supuesto. Eso fue todo.
 

Ficha del festejo

Plaza de toros de Las Ventas, miércoles 28 mayo de  2014. 20ª de San Isidro. Luvia viento y frío. Tres cuarto de plaza.  Toros de Baltasar Ibán, disparejos, mansurrones y broncos. Aplaudidos, 1° y 2°

Fernando Robleño, silencio y silencio tras aviso.
Luís Bolívar, silencio tras aviso y silencio.
Rubén Pinar, silencio y silencio.

Incidencias: Saludó Ángel Otero tras parear al 4°.

martes, 27 de mayo de 2014

Madrid 19ª de San Isidro 2014

Qué toro se ha ido

Por: Jorge Arturo Díaz Reyes
  
Un pulcro Uceda, corta oreja del primero. A Tejela se le va el toro de la corrida y uno de los de la feria. Curro Díaz deja detalles con el peor lote. A gran altura los banderilleros frente al juego dispar de los Fuente Ymbro.

Estocada de Uceda Leal al primero de la tarde
Foto: www.las-ventas.co

El primero que se pegó una vueltacanela, saliendo de varas, blandeó al comienzo, pero luego de la primera tanda derecha, cinco y el broche, se sostuvo. Por su casta o por la justa faena, o por ambas cosas, pero no volvió a claudicar. Se fue fijo acompasado a las ordenes de un Uceda Leal, sobrio, contenido, seco, casi frío. Su quehacer, vertical, templado y ligado, sin una de más, exhaló aires de toreo antiguo en su rectitud, en sus naturales citados de frente, en su no insistencia del redondo, que seguramente las fuerzas justas del toro no hubiesen admitido.

La faena se vivió también con parquedad en el tendido. Al grueso público de ahora le llega menos este clasicismo, y el aficionado rancio que lo siente no es bulloso. No había jaleo, pero había ortodoxia y significado, por los dos pitones. Dos ayudados, una trinchera y uno de pecho pusieron en suerte suprema el noble suave, para un volapié marca de la casa, que dejó los gavilanes en la cruz. Era el argumento final para convencer a los incrédulos. La petición fue mayoritaria y Don Trinidad López-Pastor Expósito sacó el pañuelo en últimas.

El cuarto, cinqueño, castaño, con una par de agujas enormes en la cabeza que arrancaron un ¡Uhh! Y una ovación de salida. No respondió a las expectativas de todos, comenzando por el propio matador que lo brindó al paisanaje. Rebrincado, punteador y buscador no permitió sino una precavida brega de aliño, otra espada competa de poco efecto, y dos golpes de cruceta.     

Informador, número 221, más que cuatreño, negro, chorreado, tomó en serio las inmerecidamente desangeladas cinco verónicas y media de Matías Tejela. Vicente lo picó sin precisión, pero Jesús Romero le puso dos señores pares al cuarteo, saludando. La majeza de los tres por bajo, rodilla en tierra y los por alto prometieron. Y el toro iba y venía, claro, fijo y entonado. La muleta ligaba sí, pero sin apego, con el extremo y tirando fuera.

No era justo, y la cosa siguió. El toro en plan de puerta grande y la faena en la extraterritorialidad del cacho, con una estética retórica, sin esencia. Y los irreverentes, que pagan poco y exigen mucho, pero a veces tienen razón, pidiéndole que corrigiera  y él en lo suyo. Al final, frustrados, le gritaron “Se va sin torear”. Un pinchazo y tres descabellos sin estoquear le dieron mala muerte al toro eminente. Y encima lo sacaron a saludar. Lo del sexto, complicado, fue un estar y no estar. Otra vez pinchazo y descabellos. El cartel decía que los toros serían muertos a estoque. Matías no estoqueó ninguno de los dos.

Curro Díaz, si no fuera por sus aires andaluces, habría pasado sin el menor recuerdo. Pero es que compone imágenes fugaces que uno asocia sin poder evitarlo con carteles de Domingo, de Ruano, de Reus. La cabeza desgonzada, el cuerpo erecto, la pierna de cargar con todo el peso sobre ella, como una columna romana, el brazo abajo, el gesto airoso. Ya sé, son solo instantes, nada más, en el natural, en el contranatural, en el trincherazo. Eso no hace una faena estructurada, ni siquiera la tanda ligada. Pero eso fue lo  que dejó por ahí esparcido el de Linares. Tanto con el áspero segundo, al que dio muerte de una estocada arriba como con el flojo y defensivo quinto del cual se deshizo de metisaca y espada delantera desprendida. 

La corrida de Fuente Ymbro, bien presentada, no da para celebraciones del ganadero, ni de nadie. La encastada calidad del tercero y la fijeza dulce del primero no tapan, la falta de fuerza y de clase de los otros. Por lo demás fue una tarde de banderilleros. Manolo Montoliú con el segundo, evocando a su padre, no solo en el saludo con montera al cielo sino en las maneras. Jesús Romero y sobre todo Ángel Otero, asomados, veraces y precisos con el tercero y el sexto respectivamente ¡Qué bien!

Ficha del festejo
Plaza de toros de Las Ventas, martes 27 mayo de  2014. 19ª de San Isidro. Nubes en tarde templada. Tres cuarto de plaza.  Toros de Fuente Ymbro, bien presentados. De juego diverso. 1° y 3° aplaudidos en el arrstre, el 4° de salida.

Uceda Leal, oreja y silencio.
Curro Díaz, silencios y silencio.
Matías Tejela, saludo tras aviso y silencio.

Incidencias: Saludaron: José Manuel Montoliú tras parear al 2°, Jesús Romero al 3° y Ángel Otero al 6°.


lunes, 26 de mayo de 2014

Madrid 18ª de San Isidro 2014

Temple de Caballero
 
Por: Jorge Arturo Díaz Reyes
  
La novillada de dos hierros trajo embestidas y casta suficiente para un resultado mejor. Destacaron el son, la lentitud y la postura del madrileño con el tercero. Mas no así los de Román y Posada.
 
Gonzalo Caballero por naturales con el segundo novillo de la corrida
Foto: www.las-ventas.com

Tres novillos de juego notable. Dos de Guadaira, segundo de gran ritmo y fijeza, suave, casi manso, y el tercero, encastado, exigente y repetidor. Uno de Montealto, el cuarto, que como el anterior, corrió codicioso, pronto y de largo a los engaños. Los otros, un primero malgeniado y orientado. El quinto, y el sexto broncos y acosasdores.
 
Gonzalo Caballero, veintidós años, azul noche y oro, muleta por delante, planchada, planta firme, actitud reposada, mano lenta, y viaje largo dos tandas de a cuatro. Bien. El novillo lo permite, lo invita, lo facilita, tiene un andar pausado y fijo que alarga el tiempo, que permite recrearse en la suerte. Es lo que Corrochano llamaba el manso que parece bravo. La nobleza supina. El grial del toreo actual. Pero la fuerza y el fuelle no dan para la emoción épica, sino para el gusto contenido, delicado, salonero en boga.
 
Paño en zurda, surgen los naturales como porque sí, dos o tres de magnífica ejecución. Luego, lo dicho el fondo se agota, y de a dos y de a uno, bonitos, se llega sin desafinar a las cuatro bernadinas aplaudidas. Es hora de cobrar. La obra conjunta merece pelo. A volapié media espada inane que requiere dos golpes de cruceta. El saludo premia la estética modosa. Con el rudo quinto, que apuntaba a la montera, esa tesitura era imposible. Perdió el trapo dos veces y abrevió con estocada decorosa. Hizo bien.
 
Román, llegó al cartel, por incapacidad médica del titular Martín Escudero. Lo hizo avalado por su triunfo de oreja en la cuarta de feria. Se le nota, una vocación popular, de más extroversión que intimismo, de más tendido que toro. Bueno, el primero, un regalito que le buscaba las cosquillas que le tuvo de la ropa dos veces, no era pareja para ese tipo de baile. Trató de complacer, claro, ya lo hemos dicho, y se puso, se le abona, pero de ahí no pasó a la lidia exigida. Lo fulminó con un espadazo lateral.
 
El cuarto, un montealto castaño, enrazado, galopaba al toque de donde fuera, y volvía pidiendo guerra. Lo desbordó, lo descolocó y lo destempló. Los cinco naturales finales, más decentes, no borraron la impresión. La estocada desarmada puso fin a su viacrucis.
 
 
Posada de Maravillas, tuvo otra tarde lánguida. El muy encastado tercero, al que Román lució en el quite de tres chicuelinas, cordobina y brionesa se le fue arriba, le desarmó, y asumió el poder toda la brega. Pegue y pegue pases hasta que de lo alto le gritaron ¡Lástima del novillo! Para completar, pinchó y pegó un bajonazo de comisaría. Así no se mata un bravo. La ovación desagravió el arrastre. Frente al correoso sexto no estuvo mejor y le avisaron
 
La corrida duró dos horas exactas, lo que deberían durar todas las corridas, si se lidiara como debe ser digo. Una compensación por las tres horas y cuarto y los once inútiles toros de ayer.
 
Ficha del festejo
Plaza de toros de Las Ventas, lunes 26 mayo de  2014. Corrida de novillos 18ª de San Isidro. Sol y frío. Tres cuarto de plaza.  Tres primeros novillos de Montealto, y tres últimos de Guadaira, bien presentados y encastados, aplaudidos 2°, 3° y 4°.
 
Román, silencio y silencio.
Gonzalo Caballero, saludo y silencio.
Posada de Maravillas,silencio y silencio tras aviso.
 


domingo, 25 de mayo de 2014

Madrid 17ª de San Isidro 2014

11 toros 11
 
Por: Jorge Arturo Díaz Reyes
  
En una corrida de once toros flojos, mansos y aviesos, solo el valor de Mora que dio un meritoria vuelta, y Lámelas que se la perdió, pudo poner notas toreras. Puerto sin oportunidades.
 
Eugenio de Mora inicia faena con el quinto
Foto: www.las-ventas.com

Era uno de los carteles de menos relumbrón en la feria. Con respeto digamos que uno de los más modestos. En plan de relanzamiento, dos veteranos con los mejores momentos ya lejanos, y un emergente con cinco años de alternativa buscando clavar una pica en Flandes. La gente lo intuyó y produjo (en domingo), la quizá menor entrada de lo que va de feria. Los acontecimientos les dieron la razón, pero no por el cartel de toreros, no señor, por el mísero comportamiento del encierro.
 
A los seis peñajaras, de los cuales se devolvieron tres, inválidos, se añadieron: uno del Cortijillo, también devuelto, uno de Torralba, también devuelto, uno de Los Chospes, uno del Conde de la Maza, y uno de La Rosaleda. Todos malos. No fue solo la falta de fuerza, sino de bravura, de raza de clase. Tanto titulares como sobreros. Una moruchada con remiendos ídem.
 
Eugenio de Mora, en plan de enfermero tratando de sostener en pie al inútil segundo bis, corrido el tuno, le aplicó eutanasia con dos pinchazos escurriendo el bulto, y una estocada eficaz.
 
Con el de La Rosaleda, que hizo quinto, mirador, arreador, revoltoso, perdió el capote de salida, antes de que se escupiera del peto. Decidido se le tiro de rodillas en tablas, para cinco muletazos por alto, y luego dele a tragar y aguantar oleadas carialtas y puntedoras. Pero la constancia vence lo que la dicha no alcanza, y en medio de la reyerta dos tandas derechas de alto mérito logró pegar. Arriesgó lo indecible en el terreno manso, los adentros. Mas el pinchazo previo descolocado pesó a la hora de Usía valorar la ruidosa petición. La vuelta al ruedo fue como si llevara pelo.
 
Alberto Lamelas, rodó con suerte similar, aunque menor. Frente al tercero tris, cariavacado y violento, se jugó la cornada por los dos pitones, y si no se la ganó fue por que mi dios es muy grande. Se le puso por los dos pitones con una obcecación desesperada para arrancar muletazos aislados, hasta que al final
fue pillado, levantado y buscado en el suelo, escapando por los pelos. La parroquia con él, claro. Un aviso antes de la igualada y el pinchazo hondo fue pretexto para que el marrajo se hiciera el muerto.
 
Con el undécimo, volvió a ponerse de carnada, pero los enviones orientados del alimaña no dejaban de otra que quitarse. Porfió y porfió hasta el cansancio propio y ajeno. Liberándonos con una estocada honda caída.
 
Victor Puerto, no pudo dar un lance ni un pase limpio en la tarde. Al primer tris le dio acero en el rincón de Ordóñez y el cuarto se le echó con un pinchazo.
 
Florito, los bueyes y la banda, trabajaron a destajo. María Mateos, le dijo al Maestro Paco, se te va acabar el repertorio, vas a tener que tocar villancicos. Cuando arrastraron el último había caído la noche y el cronómetro marcaba tres horas diez minutos desde el paseíllo. La mitad de la gente se había ido hacía rato.
 
Ficha del festejo
Plaza de toros de Las Ventas, jueves 25 mayo de  2014. Corrida 17ª de San Isidro. Sol y frío. Tres cuarto de plaza.   11 Toros de Peñajara, Cortijillo 1°bis, Torralba 3 bis, Los Chospes 3° tris, Conde de la Maza 4° y La Rosaleda 5°, disparejos, flojos, mansos, y broncos.   
 
Victor Puerto, silencio y silencio.
Eugenio de Mora, silencio y vuelta al ruedo tras petición de oreja.
Alberto Lámelas, palmas y silencio.