domingo, 28 de septiembre de 2014

MADRID: 4ª Encastes Minoritarios

El hilo perdido del toro graciliano

(Crónica de Barquerito)

Roberto Blanco. Foto: Luís Pelegrín www.las-ventas.com
Deslucidísimo final del ciclo de encastes raros. Dos hierros de la Marisma sevillana, los dos teóricamente en puro Graciliano Pérez-Tabernero, pero solo en teoría. Una debacle.

Madrid, 28 sep. (COLPISA, Barquerito). EL HILO DE SANGRE Graciliano Pérez Tabernero que hubo o había en la ganadería de José Escobar parece perdido. Y lo mismo vale para el hierro filial de Mauricio Soler, nieto y uno de los herederos de aquel Escobar que inició su aventura ganadera en la marisma sevillana del Guadalquivir hace sesenta años. La prueba del rastro perdido fue esta desdichada novillada que clausuró en las Ventas el ciclo anual de Encastes Minoritarios. Un resultado desolador.

Vinieron novillos de los dos hierros, del de Escobar y del de Mauricio Soler. Tres de cada. Dos de los de Escobar se derrumbaron y rodaron patas arriba como los que se acosan a campo abierto. Tal vez enfermos. El primero se empleó en el capote antes de ser devuelto. El sexto no llegó ni a sangrar en el caballo y se dejó envolver dulcemente por la parada de bueyes. El único novillo superviviente de Escobar, segundo de corrida, brusco, violento, distraído y sin celo, no embistió. Medios viajes, la cara arriba. No avieso, pero se metía por las dos mano. Cogió y arrolló a Roberto Blanco, el último torero salido de Medina del Campo. Agitado, cegado, Roberto se plantó en una pelea cara a cara con ese novillo. Combate desapacible, la taleguilla y la cinta bordada zurcidas a puntazos. Ileso el torero, embravecido después de la cogida, pero solo en arrebato. Media estocada ladeada, un pinchazo y un afortunado golpe con el verduguillo.

Tras la devolución del primer escobar, se corrió turno y entró en juego el cuarto de sorteo, de Mauricio Soler. Un verdadero marrajo que solo hizo cosas de toro pregonado o toreado. Lo estuviera o no. Se acostó por las dos manos, vino siempre al bulto y nunca a engaño. Tuvo que soltar la capa para no ser prendido Luis Gerpe, toledano de Seseña y torero de cierto oficio. Perdió los papeles la cuadrilla. Cinco picotazos no mermaron la potencia del toro, que imponía por delante: cabezón, muy astifino, corto el cuello, finos los cabos, el dedo en el gatillo. Como las faenas de aliño y castigo ya no están en el repertorio, Gerpe se limitó a esgrimir los cuatro viajes que el toro le tiró al pecho y a las caderas y, luego, sin siquiera haber cuadrado, cobró un pinchazo y una estocada delantera y atravesada que bastó. Fue de mérito no descomponerse ante tal prueba.

Ninguno de los otros dos novillos de Mauricio Soler sacó ese carácter ni esa listeza, pero el tercero de corrida, tardo y encogido, ni vino al bulto ni tampoco a engaño y, por tanto, no se empleó; y el quinto, de aire agresivo pero defensivo, no fue sencillo. Roberto Blanco anduvo terco, empeñoso y sin recursos con ese quinto, que lo cogió feamente dos veces pero no le hizo ni un rasguño. El debutante, Daniel Crespo, gaditano de El Puerto, tiró discretas líneas con el tercero. A Blanco le costó pasar con la espada –cinco pinchazos- y a Crespo también porque el toro esperaba.

Los dos sobreros de Benjamín Gómez, de aire asaltillado como casi todo lo que procede de Arauz de Robles, fueron nobles. El sexto, una “hermana de la Caridad”, decían las viejas revistas taurinas. El cuarto, no tanto, porque tuvo el punto pegajoso, sin exageración, del toro de Saltillo cruzado. Gerpe estuvo seguro y compuesto con ese toro, que pecó de embestir trompicándose porque era de muy alta grupa pero cortas manos. Fue trasteo larguísimo. El joven Crespo le supo correr la mano al buen sexto, dibujó algún natural soberbio, se sintió seguro y fácil. Tal vez diera para algo más ese toro –el último e improvisado del ciclo exótico- pero ya iban dos horas y media de corrida, los tres últimos toros se jugaron con luz artificial y la gente estaba deseando irse. Una estupenda estocada.
FICHA DE LA CORRIDA
Madrid. 4ª del ciclo de Encastes Minoritarios. 3.500 almas. Templado. Un novillo - 2º- de José María Escobar de genio incierto y violento (devueltos por inválidos los sorteados de 1º y 6º); tres de Mauricio Soler Escobar -1º bis, 3º y 5º- y dos sobreros de Benjamín Gómez, 4º y 6º bis, nobles, de buen juego. Pregonado el 1º de Mauricio Soler. Sin fijeza, descastados los otros dos de ese hierro. 
Luis Gerpe, ovación y silencio tras un aviso.
Roberto Blanco, aplausos y silencio tras dos avisos.
Daniel Crespo, de Puerto de Santa María (Cádiz), nuevo en esta plaza, silencio y vuelta al ruedo.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Vistalegre “The Maestros”

Cumbre de Morante y El Juli

(Crónica de Barquerito)

Morante. Foto Muriel Feiner. www.burladero.com

Brillante estreno de una fórmula nueva de espectáculo: música sinfónica de repertorio, toros elegidos se supone que por nota y tres faenas de brillo sobresaliente

Madrid, 17 sep. (COLPISA, Barquerito. )LA CORRIDA ESTABA anunciada desde la primavera. Nunca tanta publicidad para un solo festejo en Madrid. No en las Ventas sino en Carabanchel. Publicidad muy innovadora. Hizo fortuna puede que definitiva el término de “evento”, tan neutro, ajeno y retórico. Al evento se le bautizó a la angloespañola: The Maestros. “The” vale por “los”. Los maestros del toreo, y dejaron bien claro serlo tanto Morante como El Juli, y los maestros de la Orquesta Sinfónica de la Comunidad de Madrid, nuevos en esta plaza y en estas aventuras. Una elección discutible de repertorio: dos pasodobles clásicos -”Gallito” y “Suspiros de España”-, uno moderno -”Dávila Miura”- y dos preludios de zarzuelas de Chueca y Valverde -”El año pasado por agua” y “Agua, azucarillos y aguardiente”. No sonó la música en el cuarto toro. En un intermedio deliberadamente prorrogado, se dejó sentir y hasta palmear un popurrí de pasajes de Bizet, con papel estelar del “Toreador, toreador”. La música fue muy celebrada -y se justificó la etiqueta- y no es que amansara a la fieras pero casi.

Fue corrida de tres hierros pero solo dos dueños, y de mucha más bondad que fiereza. Los maestros del toreo la agradecieron. Tal vez la gran faena de El Juli al sexto, el toro más relevante de los seis -no el de mejor son, ni siquiera el más bélico o mejor ritmo-, habría merecido un acompañamiento musical más poderoso que el vals de las niñeras de “Agua, azucarillos...”.

La música, de encaje complicado en un ámbito de deficiente acústica salvo para los conciertos roqueros, no fue, sin embargo, protagonista al modo en que pueda serlo en la plaza de toros de Sevilla, por ejemplo. Los maestros protagonistas fueron dos: Morante, bendecido por la fortuna del sorteo -el toro de mejor trato de los tres de Garcigrande y el más sumiso y sencillo de los tres de Zalduendo- y El Juli, castigado por la maldición de un zalduendo lesionado en tendones rotulares que no hizo más que arrodillarse desde el arranque de faena y compensado luego por ese sexto que tuvo largos, humillados y entregados viajes por la mano diestra y protestó, sin embargo, bastante por la siniestra, y que tuvo, además, mejor comienzo que final. Por efecto de los focos o por lo que fuera, cerca de tablas se distraía el toro en exceso.

Morante, en plenitud en sus dos toros. A capricho con el quinto. No tanto con el segundo, cuya velocidad mal calculada llegó a sorprenderlo. Antológico el temple de El Juli con el sexto, su sentido del toreo, su ajuste, su resolución proverbial y particular, su encaje llamativamente vertical en los pasajes de mayor calado, su intensidad. Su ritmo.

El contraste de ritmos y repertorio tan distintos de Morante y El Juli no se tradujo tanto en rivalidad o competencia como en estímulo fortísimo para El Juli, que salió por el sexto como si en ese toro fuera a jugarse su prestigio y su porvenir. Morante había hecho encaje de bolillos con sus dos toros en dos faenas muy de su sello: la improvisación, la fantasía, los juegos de manos, el toreo por los flecos, las variaciones a suerte cargada, asiento absoluto, ni un paso en falso, ni un mero latigazo. Muletazos en madejas. De una suavidad extraordinaria.

Transiciones tan felizmente discurridas que se veía al torero salir del toro risueñamente siempre y casi al paso pero no se le veía llegar. Colocación impecable, una seguridad insuperable. No le dejó el segundo torear de capa -y a cambio de eso se tuvo la fortuna de ver a José Antonio Carretero cobrar seis capotazos de brega de superior categoría- pero con el quinto se explayó el torero de la Puebla en el recibo: un ramillete mixto de nueve lances, cuatro de toma de temperatura con el capote muy desplegado en ángulo obtuso y altos los brazos, cuatro verónicas de trazo perfecto, como el canon mismo del lance, y media a cámara lenta, casi frontal que dejó al toro en punto muerto. Dos largas antes de banderillas fueron el homenaje habitual de Morante al toreo sevillano de los Gallo y no de Belmonte: la sencillez barroca. Y el salero. La mezcla de garbo y hondura fue la nota de la segunda de los dos faenas. En ella faltó algo más de toro, que estaba entregado casi desde el momento de la media. Con el Morante pleno, y el público roto con él, la fiesta tuvo momentos volcánicos. La faena fue, además, de una fluidez rara.

Con ese ambiente tan de Morante pudo El Juli. Y eso fue, seguramente, lo más difícil de cuanto se vio y vivió. La fuerza de carácter de El Juli, su poder mental, que estuvo en juego sin la menor espera: aunque el sexto toro se soltó de salida no poco, El Juli lo paró con cuatro verónicas bien dibujadas en tablas, se fue por él a los medios y no cejó hasta que no lo tuvo de nuevo empapado en los vuelos bien rimados de su capa tan diminuta. La media de remate, en los medios, de frente y ensortijada, fue monumental. Un quite feliz por chicuelinas heterodoxas y tijerillas, dos y dos, y otra media bellísima, El toro atacó en banderillas y lo hizo humillando. El Juli se descaró y estiró, igual que Morante, desde el primer muletazo y la primera tanda todavía en las rayas. De ellas hubo que sacar al toro para contradecir sus ligeros renuncios por la mano izquierda. Luego de tres tandas rotundas con la derecha, El Juli obligó al toro con la zurda en una tanda de poder y aguantar. Puro pulso. Muy despacio toreó Julián por las dos manos, la faena levantó clamores por su intensidad. Costó cuadrar al toro en las rayas, porque se distraía. Hubo cambio de terrenos y, en fin, la desdicha de cobrar una estocada muy caída, otra demasiado trasera y hasta seis golpes de descabello.

No es que Finito, sustituto de Talavante, fuera convidado de piedra, pero su razón en la fiesta fue de otra manera. Más lineal el toreo de sus mejores momentos -los hubo-, menos seguro que Morante o El Juli con un primer garcigrande que tuvo más que torear de lo que parecía, demasiado a la defensiva con un cuarto de Zalduendo que pegó muchos taponazos. Brillantes lances, pésima espada.
FICHA DE LA CORRIDA
Madrid Vistalegre. Plaza cubierta. 8.000 almas.La Orquesta Sinfónica de la Comunidad de Madrid amenizó la función con pasodobles, piezas de zarzuela y, en el intermedio entre tercer y cuarto toro, un popurrí de “Carmen” de Bizet. Todas las interveciones de la OSCAM, subrayadas con ovaciones. Un minuto de silencio antes del paseíllo en memoria de Arturo Beltrán, alma mater de la construcción del nuevo Palacio Vistalegre, y en señal de duelo un día después de cumplirse el XXX aniversario de la muerte de Paquirri
Tres toros -3º, 4º y 5º- de Zalduendo (Alberto Baylleres) y tres de la familia Hernández Escolar, 2º y 6º con el hierro de Domingo Hernández y el 1º, con el de Garcigrande.
Finito de Córdoba, que sustituyó a Alejandro Talavante, silencio tras un aviso y silencio.
Morante de la Puebla, una oreja en cada toro.
El Juli, ovación y ovación clamorosa tras un aviso.
Soberbia brega de Carretero. Picó certero al sexto Salvador Núñez.

 

domingo, 21 de septiembre de 2014

MADRID: 3ª Encastes Minoritarios

Dos notables pablorromeros
(Crónica de Barquerito)
 
"Plateador" 2º de la tarde. Foto: Juan Pelegrín www.las-ventas.com
Corrida de espectaculares y bellas hechuras, pero de desigual conducta. Pérez Mota, en son artista, firma una notable faena. Espectáculo variado, atractivo y diferente.  

Madrid, 21 sep. (COLPISA, Barquerito). EL MÁS ESPERADO de los hierros anunciados en el ciclo de Encastes Minoritarios era este de Pablo Romero. O Partido de Resina. La cuota guiri de cualquier corrida de verano en Madrid, pero se dejó sentir una mayoría torista. Otro público. Hay hierros con reclamo. Toros distintos. No hubo decepción.

Siendo diversa, la corrida de Partido de Resina fue de espectacular escaparate. Trapío particular de un sexto tan ofensivo como astifino. Hermoso y armónico el cuajo de primero y quinto, remangados, impecables, cárdenos los dos y, dentro de esa pinta, los dos de hechuras más clásicas en el pablorromero antiguo. Más elástico y largo el cuello del primero, de hocico afilado y el único de los seis que descolgó y repitió de veras; más atacadote el quinto, que tuvo la nobleza de marca de la ganadería pero también la curiosidad propia de la estirpe. Un puntito mirón ese toro, que entró con el primero en el cupo de los buenos. Uno de los dos mejores. Aplaudieron mucho de  salida al segundo de la tarde, el peor rematado y menos en tipo de todos, pero el más ancho de cuerna. “El más feo”, dicen los toreros. O el menos en tipo. Frentudo el tercero, de pinta negra y el tronco cilíndrico tan habitual en el encaste. Un pavo en toda regla el cuarto.

Pese a ser de desigual conducta, la corrida toda se avino a caracteres comunes: mucha viveza de salida, aunque con la viveza viniera en dos casos una sospechosa manera de barbear las tablas; general entrega en el caballo, con nota sobresaliente para un bélico primero y la excepción del sexto, que se escupió de dos primeros picotazos y se repuchó en la única vara cobrada; una inquietante manera de esperar y perseguir en banderillas; una manera de embestir muy propiamente en la media altura y de engallarse al volverse, pues las dos cosas fueron en su día sello de la ganadería; y, en fin, la resistencia a descubrir o humillar a la hora del descabello y hasta de la puntilla.

Y, con todo eso y además de eso, el son casi dulce al tomar engaño del quinto, que fue el de embestidas más rítmicas; el son más guerrero pero todavía más rítmico del primero de la tarde, que sacó el aire más reciente de la ganadería. No solo por humillar, que antes no solía verse en esos toros, sino también por la chispa entre viva y fiera cuya huella dejó aquí bien marcada un toro Joyerito en una no tan remota feria de San Isidro. De la reata o familia de los metales preciosos, como el Joyerito aquél, fueron un Plateador segundo y un Sortijero sexto. Solo que el Plateador fue una prenda –genio, cabezazos, violencia, listeza, engaños punteados- y el Sortijero, especialmente reservón, cobardón pero muy agresivo, no hizo más que pensárselo sin resolverse.

Quebrantadísimo por una segunda vara trasera, el cuarto, que lamió las tablas con ganas de saltarlas, se apoyó en las manos, midió mucho y miró más. Un toro casi tan difícil como el segundo. Y, en fin, un tercero que tuvo más codicia que fijeza, tomó engaño con muy claro aire y, sin embargo, se soltó muchas veces. Más de huirse que de rajarse. Raro y original.

Espectáculo, por tanto, de particular interés. Ni los toros imposibles –segundo y sexto-, ni los complicados –tercero y cuarto- ni siquiera el más apacible de los dos buenos –el quinto- se prestaron a galas de tauromaquia moderna: porque al pablorromero le cuesta humillar y repetir si no se le abre, y parece toro más propicio para el toreo de largo y en media altura, suavemente, sin la obligación de ligar.

Solo el primero sacó el fondo que acepta el toreo de dominio, ligazón y dormida mano baja. Y trató de hacerlo, con éxito en hermosos muletazos sueltos, José María Lázaro. En faena mal medida, de más a menos, de lindo arrojo porque es torero que apenas trabaja en funciones. Pérez Mota firmó con el quinto los pasajes más redondos y de más expresión. La firma de torero artista que sabe improvisar, dibujar, templar y sorprender. Y supo, además, sujetarse con entereza cuando el quinto, con su bondad, parecía estarle tomando la medida del chaleco. Una estocada caída emborronó una faena suelta, imaginativa, arriesgada, de notable encaje. Torero diferente. Pinar estuvo a punto de sujetar las salidas sueltas del tercero. Solo a punto. Y, sin embargo, la faena fue de oficio bueno. Notable la calma de Pérez Mota con el tremendo segundo; listo Lázaro con el cuarto; y tranquilo Pinar frente a las terroríficas agujas del sexto. La gente lo pasó bien. No tanto la tropa.
FICHA DE LA CORRIDA
Madrid. 3ª del ciclo de Encastes Minoritarios. 6.500 almas. Anubarrado, templado. Luz eléctrica en la segunda mitad de corrida. Seis toros de Partido de Resina (José Luis Algora). Preciosa corrida de particular estilo. Dieron muy buen juego primero y quinto, ovacionados en el arrastre. El genio del segundo y la reservonería del sexto fueron las notas peores. Manejable un tercero que se soltó demasiado. Listo y agresivo el cuarto.
José María Lázaro, ovación tras aviso y silencio.
Pérez Mota, silencio y saludos.
Rubén Pinar, silencio en los dos.
Brega competente de Raúl Ruiz. Dos buenos puyazos de Francisco Vallejo.

 

martes, 16 de septiembre de 2014

DESDE LA CÁTEDRA


Al oído de la Corte Constitucional
Santiago García Jaramillo
(El Tiempo, 15 de septiembre de 2014)
 

Las políticas de prohibición de las corridas de toros de la Bogotá Humana abrieron un dilema en los últimos días entre la vida del toro de lidia, criado para la tauromaquia, o la muerte de una cultura, que repercute en contra de la dignidad humana de quienes viven de ejercer el arte del toreo. La Corte Constitucional, fiel a su línea de respeto a las minorías y a la diversidad cultural, zanjó dicho dilema en favor de la expresión cultural taurina.

La existencia de tribunales constitucionales se erige en una garantía para la defensa de las minorías en los Estados contemporáneos. Las primeras revoluciones que pusieron límites al poder otorgaron gran preponderancia a las mayorías, pero ya en las primeras décadas del siglo XIX, pensadores como Tocqueville señalaron que el mayor peligro de una democracia era llegar a la tiranía de las mayorías. Los totalitarismos de la Europa del siglo XX dejaron entrever lo peligroso de una mayoría desenfrenada, y es por esto que los tribunales constitucionales aparecen para proteger a los ciudadanos de los desenfrenos de las masas.

En nuestro caso, el modelo de Estado Social de Derecho rompe con la visión de homogeneidad de la sociedad que pretendió la Constitución de 1886, para darles preponderancia a las minorías culturales, quienes gozan de un gran respeto. Desde 1992 la Corte Constitucional trazó una línea que poco ha cambiado: “La diversidad cultural hace relación a formas de vida y concepciones del mundo no totalmente coincidentes con las costumbres de la mayoría de la población (…). Los grupos humanos que por sus características culturales no encuadran dentro del orden económico, político y social establecido para la mayoría tienen derecho al reconocimiento de sus diferencias con fundamento en los principios de dignidad humana, pluralismo y protección de las minorías”.

Este precedente, reiterado por la Corte, es el que ha permitido que el legislador declare la tauromaquia como una expresión artística (Ley 916/04) y que 5 sentencias de constitucionalidad avalen esta ley, mientras que una sentencia avala la excepción consagrada en el estatuto de protección animal, que permite realizar las corridas de toros.

Por ello, la sentencia de tutela que ha proferido el máximo tribunal constitucional no es sorprendente. El eje fundamental de esta decisión no es un tema contractual, sino la defensa de dos derechos fundamentales: la libre expresión cultural y el debido proceso.

En cuanto al primero, la Corte reitera su línea de pensamiento que le ha permitido avalar expresiones culturales como los castigos tradicionales indígenas, no compartidos por la mayoría de los ciudadanos; en relación al segundo, la Corte señaló que fue vulnerado por el Distrito, al emprender acciones que corresponden al legislador, en otras palabras, se puso en riesgo la separación de poderes, esa que en derecho constitucional consideramos como la mejor garantía de los derechos de los ciudadanos. Y sin duda lo es, pues al hacer respetar esta separación de poderes, la Corte indirectamente tuteló el derecho a la libertad de ejercer profesión u oficio de los novilleros, para impedir como pretendía el Distrito, llevar a estos jóvenes a ejercer una profesión distinta, o a marginarlos de ejercerla en el territorio que pasajeramente administran, sencillamente porque sus “principios” o más bien sus caprichos no se ajustan al gusto por la tauromaquia. Uno entendería este tipo de actuaciones en el antiguo régimen, pero éste cayó con la Revolución Francesa. Valga recordar que Francia, cuna de nuestra visión de Estado de Derecho, también protegió la fiesta taurina mediante una sentencia del Consejo Constitucional en 2012.

La Corte, como lo señaló en 2010, entiende que “en los Estados contemporáneos la voz del pueblo no puede ser apropiada por un solo grupo de ciudadanos, así sea mayoritario”; el respeto a las minorías permitió en días pasados, por ejemplo, ampliar los derechos de los homosexuales, por eso se equivoca el Distrito al hablar de consultas populares frente a temas de grupos minoritarios.

Es incomprensible que una administración que se llame progresista busque medidas desesperadas para impedir, que un fallo, que protege la diversidad cultural de la nación sea aplicado.

Santiago García Jaramillo
Abogado
Profesor de Derecho Constitucional
Universidad Javeriana de Bogotá

 

domingo, 14 de septiembre de 2014

ARLES: 3ª del Arroz

Tarde distinguida de Joselito Adame
(Crónica de Barquerito)


2º santacolomeño de La Quinta, lidiado por Adame: Foto: Isabela Dupin wwww,aplausos.com
Buena pero algo apagada corrida de La Quinta. El torero de Aguascalientes dispone con autoridad de dos toros muy distintos. Cumple Paco Ureña, deja sello de valiente Román.
Arles (Francia), 14 sep. (COLPISA, Barquerito) MUY BELLA CORRIDA de La Quinta. En peso y en tipo. El tipo medido en función de las líneas de la ganadería. Tres toros cinqueños, y dos de ellos-segundo y quinto- reunidos en el lote de Joselito Adame, que les dio fiesta a los dos: desganadito el segundo, que se soltó más de la cuenta, y muy goloso el quinto, que fue el mejor de los seis, el más completo. El toro desganado tuvo, con todo, su galopito y, como todos, fijeza y nobleza. Dos señas de bondad que son marca de la ganadería. Y muestra abundante. Fue corrida pronta –de salida, en varas, en banderillas y en la muleta también- y, sin embargo, no salió aparatosa ni agresiva. De esa clase de corridas se dice que no son “de público”. Son, en todo caso, más de ganadero y de torero que otra cosa. Tampoco sencillas. Ninguno de los dos toros de Román, que se estrenaba en Arles, llegó ni a humillar ni a descolgar siquiera.
 Viajes a media altura: No tormentosos pero inciertos, que es lo propio de esa clase de viajes. Ni elásticos ni encogidos, pero el tercero, el más picante de todos, y el que más cobró y peleó en el caballo –tres puyazos, tres- fue toro algo pegajoso y revoltoso. Los dos de Paco Ureña tuvieron más son que entrega. Los dos aguantaron faenas de muy largo metraje y planteamientos casi idénticos. Público muy  de domingo en Arles: de medir a los toreros y calibrar los toros. Se ovacionó con fuerza en el arrastre al gran quinto. Aplaudieron a todos los demás, salvo al sexto. Sin ser corrida de tirar cohetes, fue de las de apuntarse el nombre de la ganadería. Los que no tuvieran noticia de ella, que serían los menos. De La Quinta fue también la corrida que cerró hace un año y aquí mismo esta Feria tan particular de las Primicias del Arroz. Aquélla, de las mejores de la temporada 2013 en Francia Mejor, por tanto, que ésta.
La corrida se enlotó por cara y no por edad. El segundo fue un escalofrío: qué astifino. Cárdeno claro, todo en su sitio. Un cromo. El quinto, cabezón como todo lo que tiene la huella de Ibarra, estaba escobillado, y eso fue lo único que le reprocharon los que miran con lupa los toros. Hasta eso se hizo perdonar con su excelente estilo: la calidad. Inspirado, resuelto, rápido de ideas, Adame lo vio claro desde el saludo de capa –una hermosa larga de remate- y más en banderillas: ataques de bravo del toro. Faena muy redonda: desde la mismísima primera toma, sin pruebas, en los medios, en redondo y enganchando por delante, con suavidad. Tres ligados en el sitio y el de pecho. Un ligero tirón, estuvo a punto de sentarse el toro. Falsa alarma. Adame midió las pausas, que fueron mínimas, y hasta las tandas, en prueba de buen gobierno. Cuando convino, y no antes, el remate cambiado. A suerte cargada siempre, que es la diferencia capital. Muy despacioso el toreo con las dos manos de mitad de faena en adelante. Gran habilidad, que no es nueva, para enganchar por fuera y rematar por dentro. Gracioso adornos: los circulares, el molinete. Y tiento para cuadrar al toro casi con la mirada: una estocada trasera. Había clamor, se echó el toro, pero no del todo; atacó a destiempo el puntillero  con un cachetazo por detrás,  levantó al toro y, luego, hubo de intentarlo siete veces más porque el toro no descubría. Una ruina en el reparto de premios. Lo que iba para faena de dos orejas se quedó en una mera ovación que el torero de Aguascalientes recogió desde la segunda raya. El palco le negó rigurosamente la oreja del segundo de corrida, el de los pitones como guadañas, que Adame entendió igual de bien que al quinto. Un trasteo que pecó de despegado pero fue de sobresaliente temple: ni un enganchón pese a ser faena abundante, de las de cincuenta y pico viajes. Con final de cambiados en cadena y una excelente estocada.
En los dos trasteos de Ureña, más largos que espesos, hubo muletazos muy buenos: empastados, muy mandones, empapados, de gran dibujo. A veces de puntillas el torero de Lorca para buscar el trazo largo que ha puesto Perera de moda. . Sereno y seguro Ureña. Se le ve muy toreado. Ni secuelas de pasados percances. Buen compás con las dos manos, salvo en los remates de pecho. Ninguna fe con la espada: soltó el engaño en las reuniones, cinco en total. Muy suave con el capote. Ningún teatro, algún chillidito.
Y la frescura de Román, que estuvo muy tragón, de tragar mucho paquete, con el tercero de la tarde: le consintió de todo, ni pestañeó ni se atragantó, se lo pasó muy cerca por la mano izquierda, se encajó incluso después de haberle mandado dos recados serios el toro: el valor. Bonitos detalles sueltos: los recortes de toreo cambiado a dos manos. Soberbios pases de pecho, naturalidad. Gustó. Por su frescura de torero nuevo. O a pesar de eso. Una estocada trasera, de sorprendente seguridad, para tumbar al tercero. Media tendida y otra entera para acabar con el sexto, que no fue ninguna broma. Por incierto. Buen espectáculo.
FICHA DE LA CORRIDA
Arles. 3ª de la Feria del Arroz. 4.500 almas. Estival. Seis toros de La Quinta (Álvaro Martínez Conradi). Corrida de preciosas hechuras. Bellísimos los dos primeros. De fijeza y nobleza generales, pero faltos de chispa, salvo tercero y quinto. Este quinto, escobillado, de excelente nota, muy ovacionado en el arrastre. El tercero, por pegajoso, y el sexto, por no descolgar nada, fueron los menos propicios. Dieron buen juego los otros tres.
Paco Ureña, silencio tras un aviso en los dos.
Joselito Adame, vuelta y saludos tras un aviso.
Román Collado “Román”, silencio en los dos.
Certeros picando Paco María y Óscar Bernal.
 


sábado, 13 de septiembre de 2014

ARLES: 2ª del Arroz

Fiesta mayor y triunfal pero sufrida de Juan Bautista
(Crónica de Barquerito)

Un San Mateo de vuelta al ruedo. Foto: Isabelle Dupin, www.aplausos.com
El torero de Arles celebra sus quince años de alternativa en corrida de único espada. Botín de cinco orejas y un rabo. La clásica goyesca, con su boato y a plaza casi llena. 
 
EL PRÓLOGO FUE largo y variado. A los sones del intermedio de La Arlesiana –música de Bizet, ópera de ambiente provenzal- hicieron un peculiar paseo hasta trece antiguas reinas de Arles y una décima cuarta, que es la reina en ejercicio. El reinado, simbólico y trienal, es singular: la dama representa a la Provenza rural. Ataviadas con sus elegantes galas y tocados, fueron asomando las reinas una a una y, alineadas a lo largo de la raya de picar, acabaron formando una guardia de honor. Luego, salieron las dos alguacilillas. Y al rato, vestido al modo XVIII de Pedro Romero –terciopelo verde oliva y bordados de oro-, apareció Juan Bautista, que celebraba en su tierra los quince años de alternativa. Quince y dos días. Juan Bautista, sus tres cuadrillas, los areneros, mulilleros y monosabios. Todos en traje de época.

Estaba el anfiteatro lleno. Tarde de verano con rachitas de viento sur. El arquitecto Rudy Ricciotti había decorado el piso de plaza con arenilla dorada y salpicada de lágrimas de brillante latón. Un efecto de magia. El modisto Christian Lacroix hizo pintar de blanco barreras, estribos y burladeros, y solo en éstos se permitió la licencia de respetar el falso marco clásico con un contraste en negro. El propio Lacroix cubrió las tablas y vanos del callejón entre la barrera del ruedo y las de grada con tejidos de muy variados diseños pero todos en la gama del blanco al negro.

El pintor Claude Vaillat creó para Juan Bautista un capote de paseo con fondo blanco y motivos lunares sencillos, seriados y polícromos. De Vaillat fueron también las cortinas de presidencia y del arco de entrada, que son las dos grandes bocas del anfiteatro. Sobre fondo escarlata, los mismos motivos del capote de Juan Bautista, que son seña de identidad de su pintura. El coro arlesiano Voce, la orquestina Chicuelo y la soprano Cecilia Arbel corrieron con el cargo de la música. De modo que el rito integral de la clásica goyesca de Arles cumplió con sus liturgias y su barroca manera.

Hubo, sin embargo, dos inconvenientes imprevistos. El decorado de Ricciotti abusó de enarenar el ruedo, sopló un viento enredado durante la lidia del primero de corrida y se levantaron auténticas cortinas de polvo. Como la niebla del Ródano en invierno. Fueron tan molestas las nubes del siroco que el propio Juan Bautista lo acusó. El toro del Puerto de San Lorenzo, bien picado pero venido muy arriba después de banderillas, algo brusco, aparecía de pronto como una pesadilla: pesó, no fue sencillo, Juan Bautista lo manejó con calma pero sin llegar a romperse y, pasó entre una cosa y otra, que la faena, entorpecida por el viento tanto como por el polvo de oro de Ricciotti, fue de más a menos. Coro, soprano y orquesta la acompañaron de una versión edulcorada y desangeladísima del “Manolete” de Orozco. Una estocada, dos descabellos. El guión contaba con que ese primer toro fuera el primer triunfo de una corrida de único espada. Cierto desencanto inesperado.

Regaron la plaza con esa manga de Arles que parece un resto de la Gran Guerra. Las perlas de Ricciotti se apagaron. Siguió la cosa por su orden. Juan Bautista nunca había matado un toro de Hubert Yonnet y, en homenaje al ganadero, el patriarca de la Camarga recientemente fallecido, decidió hacerlo esta vez. Segundo de la fiesta. Toro zancudo y colorado, incierto, mirón, a media altura y revoltoso. Una tanda enfadada y provocada de Juan Bautista. Una ligera desconfianza. Y un estorbo raro: los forros rizados de las banderillas de lujo no se habían encolado bien y colgaban como serpentinas. Un efecto muy feo. No pasó Juan Bautista con la espada: dos pinchazos y una estocada lagartijera sin puntilla.

Así que al soltarse el tercer toro, un murube de San Mateo (Pedro Capea), debió de sentir Juan Bautista el peso del compromiso. Toro de excelente hechuras y, como buen murube, frío de partida. De las tres cuadrillas preceptivas en estas corridas, una de ellas, la del tercer y sexto toros, era de picadores y banderilleros del país. El picador de turno marró estrepitosamente, fue descabalgado y abandonó el caballo, derribado, a su suerte. La bronca fue de época. Juan Bautista quitó por navarras y prendió tres pares de banderillas. Eso cambió el signo y decidió la suerte de la fiesta.

Despacioso, centrado, encajado, a ratos purísimo, a ratos roto en alardes de trenzas y circulares, Juan Bautista firmó la mejor de las cuatro faenas que pasaron de sobra el fielato de estas pruebas. La música acompañó la cosa con una versión cantada del motivo mayor del Concierto de Aranjuez. Se echó de menos un pasodoble clásico de banda. La música de Bilbao o de Vitoria, por ejemplo. La estocada, recibiendo, fue letal pero de efecto tardío. El toro iba a caer sin puntilla pero estuvo agonizando más de minuto y medio. Juan Bautista acompañó la muerte con un respeto singular. Dos orejas. Vuelta aclamada para el toro, de nobleza infinita.

Pareció quitarse Juan Bautista un peso de encima. Salió suelto y feliz a recibir al cuarto, un toro remangado de Adolfo Martín, muy asaltillado, bien hecho. Lo lidió con primor y rigor Juan Bautista, que lo puso de largo al caballo hasta tres veces; picó de maravilla Puchano –la tercera vara, con el regatón; banderilleó con alegría Curro Robles. Todo parecía perfecto. Diez viajes buenos y serios del toro. Al undécimo, adiós: flojera defensiva, frenazos, un desarme. El gozo en el pozo. Tres pinchazos, dos descabellos. Un fiasco.

Pero hubo final feliz. Final de dos actos. Un quinto toro de La Quinta, precioso, noble con ganas pero un punto frío. Y un trabajo correcto y armónico de Juan Bautista, que pareció en este punto acusar el calor y el gasto de la tarde: la pelea del toro de Yonnet, las reservas del de Adolfo. El polvo que se había tragado. Con la espada atravesó al toro Juan Bautista, que se tiró con ganas y fe. Una oreja a pesar de todo. Y la apoteosis final, ¡qué menos! Un toro de Domingo Hernández de soberbio son: todo por abajo, grandes estiradas, nobleza, gas y fondo, repetidor por las dos manos. Y a placer el torero de Arles, particularmente inspirado con la mano izquierda en muletazos larguísimos. Fino en los de la firma y en las trincheras. Y una soberbia estocada recibiendo en los medios. Dos orejas y el rabo. ¡Misión cumplida! Apagadas las quince velas.

FICHA DE LA CORRIDA
Arles. 2ª de la Feria del Arroz. Corrida Goyesca. Casi lleno. 10.000 almas. Estival, algo de viento. Toros de seis hierros distintos. Por orden de lidia, de Puerto de San Lorenzo, Hubert Yonnet, San Mateo, Adolfo Martín, La Quinta y Domingo Hernández. Premiado con la vuelta el San Mateo, muy noble. Excelente el de Domingo Hernández. Notables los del Puerto y La Quinta.
Juan Bautista, único espada, en conmemoración del XV aniversario de su alternativa. Saludos, silencio, dos orejas tras un aviso, silencio, una oreja y dos orejas y rabo.
Picaron con acierto y valor Paco María, Puchano y Agustín Romero. Buen trabajo de Curro Robles y Pepe Mora en brega y banderillas.


viernes, 12 de septiembre de 2014

ARLES: 1ª del Arroz

Un bravo novillo de Blohorn, premiado en la concurso

(Crónica de Barquerito)
Miranda con el novillo premiado de Blohorn. Foto: Danile Cicot, aplausos.com
En la apertura del abono de las Primicias, un espectáculo discreto pero entretenido. Un notable utrero de estirpe Algarra. Muy valiente David de Miranda, herido menos grave

Arles (Francia), 12 sep. (COLPISA, Barquerito). LA CONCURSO DE ARLES gozó de cierto predicamento gracias a su rigor. Dejó de celebrarse hace dos años. Esta edición recuperada del concurso, aperitivo y no postre de la Feria del Arroz, se hizo con utreros y no cuatreños ni cinqueños. La edad es fundamental en un concurso de bravura. Con solo tres años cuesta medir el carácter. ¡Y, luego, un mismo toro puede cambiar tanto al pasar de los cuatro y acercarse a los seis…!

Más que concurso en puridad, este festejo fue una muestra de encastes, porque hubo varios y distintos: un novillo Villamarta muy en Parladé, uno de Torrestrella más en Atanasio que otra cosa, uno de Concha y Sierra con goterón de Santa Coloma, uno de Coquilla en Coquilla –fiel, por tanto, a la estirpe, pero demasiado alto de agujas-, uno de Pagès Mailhan de línea Graciliano y, en fin, uno de Bruno Blohorn, de línea Algarra-Juan Pedro Domecq, y que fue, por cierto, el más completo de todos. Bravo y punto.

Eso no sería mérito mayor, porque la competencia fue mínima, pero es que el toro, de nombre rarísimo –“Vridi”-, tuvo fuelle, motor, corazón, prontitud y calidad. Un ligerísimo amago de raje al final de una honrada faena interminable del venezolano César Valencia. Y, a cambio, cuatro viajes al caballo para emplearse en los cuatro –cuatro varas bien medidas y muy certeras de Iván Marugán- y galopes de bravo en banderillas.

Bien comido y bien rematado, astifino, castaño albardado, muy nalgudo, el torito de Bruno Blohorn estuvo a punto de malograrse antes de catar siquiera la puya: un mal paso y pareció lesionarse en los tendones de la mano derecha. Fue solo un esguince pasajero. Le dieron la vuelta al toro en el arrastre. No en loor de multitud, porque apenas había dos mil espectadores, pero muy merecidamente.

La anécdota desgraciada de la novillada concurso fue que el novillo graciliano de Pagès Mailhan le pegó una cornadita en el gemelo a David de Miranda, el torero de Trigueros, el pueblo de los Cuadri. La cornada, en un descuido: se durmió el torero y el toro, no tanto. Como buen santacoloma el novillo fue certero. David tuvo el gesto de resistir en el ruedo –un torniquete clásico en la rodilla- pese a que la herida manaba sangre hasta la zapatilla.

Muy por hacer, en este torerito tan nuevo se detecta eso que se llama el valor natural: asiento sereno, encaje sin forzar, brazos sueltos, gesto libre. Fría la expresión, pero eso es parte de la naturalidad. Algún muletazos suelto antológico. Una versión al calco de la trincherilla vitista de José Tomás. La verdura –o sea, la ingenua inexperiencia- fue pretender torear sin llevar metido el toro en engaño. David cobró dos buenas estocadas. Está por pulir con el capote, pero se atrevió, con el quinto, con un quite temerario: cite de largo para una saltillera y, tras ella, un afarolado y una gaonera ajustadísima. De manera que anécdota, cornada, sorpresa y aire fresco.

César Valencia hizo alarde de su oficio, su sitio y su soltura. Tanto con el novillo de Concha y Sierra, que escarbó mucho tras un prometedor arranque, como con el bravo algarra de Blohorn, al que supo consentir y tener en la mano. ¿Ventajas? Muletazos picudos con la mano derecha, cobrados en su mayoría al hilito del pitón y hasta fuera de la zona de peligro. ¿Méritos? Su poderosa mano izquierda, distinguida, templada, mandona. Demasiados paseos entre tanda y tanda, un exceso de pausas. No se arruga César. Parece saber pensar en la cara del toro. Las estocadas ladeadas, soltando el engaño las dos veces. Mal asunto: le costará asimilar la suerte. Está a poco más de dos meses de la alternativa.

Era novedad en Arles un novillero francés de “la otra parte”, del Sudoeste. De Las Landas, de Dax: Louis Husson, que viene funcionando. Anduvo fino y capaz con el novillo de Torrestrella: muy templado cuando toreó despegado y muy deprisa cuando se ajustó. Se acopló bien con ese toro; no se ahogó cuando el encastado coquilla de Javier Sánchez Arjona se le revolvía y lo buscaba si no iba tapado o empapado. Al toro de Torrestrella le pegó Husson, además, los mejores lances de la tarde: delantales a suerte cargada y de salida. El gusto por los alardes precipitados –los cambios de mano, el molinete a destiempo- parece señal de torero nuevo. Y no tan nuevo. En edad de merecer.

FICHA DEL FESTEJO
Arles. 1ª de la Feria del Arroz. Casi media plaza. 2.000 almas. Estival. Novillada concurso. Por orden de lidia, novillos de Concha y Sierra, Villamarta, Torrestrella, Blohorn, Pagès Mailhan y Coquilla de Sánchez Arjona. De muy buenas hechuras los de Concha y Sierra, Blohorn y Pagès Mailhan. El novillo de Blohorn fue con diferencia el mejor de los seis y ganó el premio.

César Valencia, silencio y una oreja.
David de Miranda, silencio y ovación.
Louis Housson, palmas tras un aviso y saludos.
David de Miranda, herido en el gemelo derecho. I

ván García Marugán, premiado como  mejor piquero, y César Valencia, como mejor lidiador.

 

jueves, 11 de septiembre de 2014

LA OPINIÓN DE DÍAZ-MANRESA

Paseíllos para una semana novilleril colombiana

Por: Ricardo Díaz-Manresa
Madrid 11-septiembre-2014

Los nuestros –todo el taurinismo, el podrido y el otro- sólo miran a su ombligo y a su bolsillo y a nadie más. No han mirado ni a los franceses, ejemplares en defender el toreo y el espectáculo del toro, con cabeza y leyes. Mi admiración. No han mirado a Colombia –salvo cuatro brindis y otras pocas declaraciones que son manoletinas al sol- ni se han ido allí a defenderlos o hacerlo desde aquí con concentraciones y huelgas. Claro que si no defienden lo de España van a meterse en otras luchas…

Los nuestros –vergonzosamente- tampoco  han mirado a César Rincón. Tiene un par dentro y…fuera de los ruedos. También. Y ha dado la cara –en su tierra- con los suyos, con su sangre y su tradición como nadie aquí por Cataluña ni por San Sebastián. Ni por nada.

Tengo que insistir porque cuando lo pienso se me cae la cara de vergüenza. Si las peñas sirvieran para algo, que no, habría concentraciones  significativas ya que los toreros y el taurinismo español en general está acojonado o le es indiferente que lo humillen.

Creía, al menos, que los valientes de Colombia, los héroes de la Santamaría, los personajes mundiales de Bogotá que han pasado hambre y hasta se han cosido la boca, serían bien tratados en España. Una semana de novilladas “colombianas” debería estar montada ya. Siete días toreando en nuestro país a los que les duele el toreo y lo defienden como nadie.

Menos mal que siempre hay alguien que nos ayuda a seguir creyendo en la vida y en el ser humano. Se llama Blas Mora y es un empresario entusiasta y modesto de Puertollano,  Briviesca, Valdepeñas y Parla. Y desde ahí defiende el negocio y, lo que es más importante para nosotros, el toreo y la dignidad. Ha sido el único hasta el momento que ha ofrecido en sus plazas uno, dos o tres puestos para los valientes de Colombia, los héroes de la Santamaría, los legendarios de Bogotá. ¿Quién lo imita? ¿Es que no vamos a ser lo suficientemente agradecidos para valorar lo que han hecho estos chicos en Bogotá, defendiendo el toreo –ojo- no sólo colombiano, sino mundial (que falta le hace).

Y todo surgió en la presentación de la única corrida de Parla, con victorinos y para el sábado 13. Allí hizo el ofrecimiento Blas Mora, el empresario de esta plaza, gesto que han ignorado los medios informativos. Será para no dejar en evidencia a sus jefes.

Pero es que el tandem Mora (empresario) y José María Fraile (alcalde) nos ha enseñado que hay que atenerse a la realidad, reducir la feria de tres corridas a una, pero dando la calidad de la tauromaquia auténtica  con el nombre de Victorino y tres toreros dignos (Uceda, Aguilar y Cristian Escribano). Y el Ayuntamiento además, al contrario que muchos municipios que se han echado vergonzosamente para atrás, amparándose en la crisis, subvenciona en parte el espectáculo porque es la tradición de Parla y hay que defender al pueblo, sus gustos y sus tradiciones.

No como TVE que tiene dinero –o no tiene- para deporte en su ciclismo, baloncesto, motos- etc pero nunca para los toros. Los dos años anteriores, una y una por la Primera, con los toreros actuando gratis para la tele sin derecho de imagen, “supongo” que “igual” que los deportistas, y ninguna en el 2014. Vaya petardo y vaya engaño de la que fue mi empresa durante tanto tiempo y por eso me duele muchísimo porque es la mía y porque su influencia en corridas en abierto sería decisiva. No me mandes más jamones que tengo la despensa llena.

Parla, ya ven, en su modestia, ayuda y da ejemplo. Y es una plaza de tercera que quiere serlo con toda la dignidad no como la de Cercedilla, que parecía de cuarta o de quinta, el sábado anterior con Uceda, Miguel Abellán y Paulita. Por primera vez hace mucho tiempo estuve haciendo zapping  y apagué lo de Telemadrid a la mitad del quinto para no aguantar al alcalde-presidente dando orejas por nada, pero nada de nada, premiando el vacío.

Hay que tener, por ejemplo, el orgullo de Albacete, que es quizá la primera plaza de segunda y roza la categoría de primera, y me emociona ver que presenta un cartel en el que se añade el día 15, con Garrido y Merín  al “ novillero triunfador de la novillada del día 6”. Eso es incentivar y hacer las cosas como se debe. El septiembre de Albacete con sus corridas del 8 al 17 sin haber reducido nada y presentar una brillante realidad. O el triunfador –gracias Juli- de “Eres torero” (tu afición será recompensada) poniendo al ganador en la novillada picada de la feria de El Pilar.

Optimismo, por tanto, porque siempre nos queda algo donde agarrarnos. Los de Parla se vinieron al Wellignton a decirle a Madrid lo que iban a hacer y a invitar a que los aficionados de Madrid fueran  a los toros a la cercanísima Parla para llenar la plaza…que es naturalmente de lo que se trata.

La empleada de hogar de de mi casa, mujer ejemplar, que lleva 30 años o más con nosotros, es una extremeña que vive en Parla desde que vino a la aventura de la emigración y uno de mis hijos, que se fija en todo, miraba mis revistas taurinas y la llamaba : -Isabel, mira qué toreros más importantes torean en tu pueblo, extrañado de ver entonces en los carteles los nombres más sonoros.

Han cambiado la política, espero que para bien, y han tenido la valentía de presentarse en Madrid, en un acto que fue completo y en el que toreó, a base de bien, como presentador Juan Miguel Núñez con un quite magistral ante uno de los toreros que quiso -sin darse cuenta- cambiarle el guión. Como decía Juan Belmonte, lo importante en los toros y en los hombres es parar.

Bueno, pues ese guión que estuvo lleno debe ampliarse –venga taurinos españoles- con una semana para los valiente colombianos de la Santamaría, que se sientan queridos, valorados y comprendidos en España. ¿Quién echa la pata p´alante?

miércoles, 10 de septiembre de 2014

CALI: Avance carteles 2014

Cali, una temporada, dos empresas
(Avance de carteles)

Por: Jorge Arturo Díaz Reyes

Cali 28 diciembre de 2013. Foto: Camilo Díaz www,cronicatoro.com
Alfredo Domínguez, presidente de la Sociedad Plaza de Toros de Cali S.A., ha informado en rueda de prensa seis carteles feriales, de los once que compondrán la temporada 2014 de Cañaveralejo.

Seis corridas de toros y cinco novilladas. Cuatro de ellas y una de las corridas de toros irán en el ciclo pre feria, que organiza el empresario nacional Juan Polo en las fechas: 22, 29, 30 de noviembre, 8, y 13 de diciembre, con carteles aun por anunciar.

Los encastes tendrán predominio Domecq y Santa Coloma. Repetirán año: Perera (triunfador del 2013), Manzanares, Padilla, El Fandi, Fandiño, Ferrera, Perlaza, Bolívar, Alzate, y Rivera. Retornan Vargas, Hermoso y Ventura. Debuta Libardo (como matador), y no se darán alternativas.  El único espada que hará doblete será el caleño Luís Bolívar.

Los carteles de feria oficializados por la empresa son:

Jueves 25 de diciembre. Utreros de Ambaló (Domecq) para Jesús Enrique Colombo, Juan Camilo Alzate, y otro novillero por designar-

Viernes, 26 de diciembre. Toros de Paispamba (Domecq) para Manuel Libardo, Ricardo Rivera y José Fernando Alzate.

Sábado 27. Toros de Ernesto González Caicedo (Santa Coloma) para Miguel Ángel PereraLuis Bolívar y el rejoneador Diego Ventura.

Domingo 28. Toros de Las Ventas del Espíritu Santo (Domecq) para Paco Perlaza, El Fandi y José María Manzanares.

Lunes 29. Toros de Ernesto Gutiérrez (Santa Coloma- Murube) para Luis Bolívar, Iván Fandiño y el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza.

Martes 30. Toros de Juan Bernardo (Domecq) para Juan José Padilla, Sebastián Vargas y Antonio Ferrera.