martes, 30 de diciembre de 2014

CALI / 6ª DE FERIA

Inmerecido final
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali, Colombia, XII 30 14
Juan José Padilla. Foto: Camilo Díaz
El dispar y manso encierro de Juan Bernardo Caicedo, ensombreció la clausura de una buena feria y estrelló las buenas intenciones del cartel de matadores banderilleros

Astifinos, pintosos, de recortada silueta, pero con cerca de  de 90 kilos entre unos y otros, los torrestrellas cundinamarqueses de  Juan Bernardo Caicedo, ensombrecieron la clausura de una buena feria. No con su escaleramiento, sino con su falta de bravura y mal estilo. En mansobronco vino la corrida y en mansobronco se fue. Tanto los dos tíos primeros como los cuatro sobrinos pero encarados últimos. Cinco negros con listones castaños que cantaban sus gotas Núñez, y un jabonero, el menos malo, que cantaba las veragüeñas. De a un puyazo, que por duro, prolongado y sangrador no puede ser disculpa del talante morucho exhibido desde los primeros lances y agravado al final. Era el hierro premiado en la pasada feria, eso exonera la empresa.

Juan José Padilla, recibido como se merece un valeroso sobreviviente de los toros. Empuñó tres pares e invitó sus alternantes a compartir el susto, con el más de la corrida que arreaba poderoso y desordenado. Sin exquisiteces, las ejecuciones tuvieron solo el mérito derivado del riesgo y dificultades opuestos por el regalito.

Si recordamos a Corrochano (y hay que recordarlo siempre) que aconsejaba a los matadores no parear a no ser de que lo pudiesen hacer mejor que los subalternos, debemos concluir que esa fue la primera mala decisión. Tanto, que cuando en el siguiente toro Vargas quiso devolver atenciones, el jerezano se negó rotundamente desde el callejón y dejó a los otros dos con el problema y desangelamiento. Dicho y hecho. Segunda desinteligencia.

Entre muletazo y banderazo, el arreador primero le pegó con la pala en el pecho al jerezano. Dolido, porfío inútilmente hasta quitárselo del medio con una estocada de oficio. Frente al cuarto, al cual parearon vulgarmente los tres, bregó hasta sacarle unos viajes a media, cansinos y semicirculares que fueron acogidos con jaleo y música dignos de faenas epónimas. Puras ganas de hacer bulla, no más. Desplantes de tremendismo trasnochado y manoletinas de a peso, precedieron una estocada tendida, un descabello y una vuelta de cariño no de otra cosa.

El cucuteño Sebastián Vargas, se las vio con un lote similar, no lució más ni menos que “El Ciclón”, pero la plaza no le tuvo las mismas consideraciones. Le cobraron a él culpas de sus toros. En el segundo se defendió con una estocada decorosa, pero en el quinto se auto incriminó con una espada en guardia. Ahí fue cuando le mostraron la uñas al volver al burladero.

Antonio Ferrera, tuvo instantes, detalles, apuntes. Más con el último. Un digno par de poder a poder. El brindis a Paco Perlaza que se retira. Tres por alto sentado en el estribo evocando a Sánchez Mejías en Manzanares. Dos tanditas derechas que parecieron un milagro en el ocaso de una tarde con tan pocas embestidas, y pare de contar pues el sucio (jabonero) se rajó del todo. Pincho, medio estoque cuarteando y descabello pusieron fin a la sudorosa labor, a la corrida y a la feria.

Una feria, mejor una temporada, si le sumamos la pre feria, que no mereció tan lánguido epílogo, porque fue buena y con juego notable de los encierros (once) buenos, a excepción de este claro. Pero que vamos a decir, nada es perfecto.

FICHA DEL FESTEJO
Martes 30, diciembre 2014. Plaza de Cañaveralejo. de feria. Sol y nubes. Media plaza. Seis toros de Juan Bernardo Caicedo (Domecq),  bien presentados pero dispares, mansos y broncos pitados todos.

Juan José Padilla, silencio y vuelta.
Sebastián Vargas, silencio y silencio.
Antonio Ferrera, silencio y silencio.

lunes, 29 de diciembre de 2014

CALI / 5ª DE FERIA

La copa llena
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali, Colombia, XII 29 14
 
Miguel Gutiérrez, Pablo Hermoso, Luís Bolívar e Iván Fandiño. Foto: Camio Díaz
La Cañaveralejo como en sus mejores tiempos, pletórica de sol y público, vivió tremenda fiesta sacando la terna y el ganadero a hombros por la Puerta Señor de los Cristales.
 
Fueron siete gutiérrez, encastados, negros, 498 kilos promedio. Los dos de rejones, desmochados y seguidores. Los cinco restantes, cornicortos, entipados en la mejor versión de la casa, dieron mucha lidia. Mucho que torear. El primero, noble, fijo, acompasado. Los otros temperamentales y exigentes. Ningúno se dolió, ninguno se rajó, ninguno se cayó. Atacaron los petos. Hirieron dos banderilleros. Los persiguieron a todos, y le pusieron el dulce a mordiscos a los matadores, peleándoles el terreno, volviendo contestatarios tras cada suerte, tratando de tomar el mando. Manes de su ADN santacolomeño. A la gente le gustaron, a los toreros quizá menos. Toros para poderles. 
 
Luis Bolivar, tuvo una tarde pasional. Llegó sereno, confiado de su triunfo anterior, a llevarse el trofeo de la feria que con la ventaja de ser el único repitente, ya tenía de un asa. Se puso a portagayola. Farol, larga de rodillas, siete chicuelinas al paso y una media postrada. Tras el picotazo de Romero, y el saludado tercio de “Jeringa” y ”Chiricuto”, sembrado en los medios empalmó dos cambios por la  espalda, dos por el pecho, cuatro naturales y el forzado.
 
Ya sabía, lo que le había deparado la suerte, y entonces, desmadejó la figura y se entregó al toreo redondo y lento que “Trompetillero” asumió con humillada clase. Bien los dos. La faena tuvo esencialidad izquierdista. Toreo fino de un tragatoro en España. Esa es la gracia. La fiesta remontaba. Pero dos pinchazos y una estocada buena la bajaron.
 
El cuarto le quito el sitio, le acosó y lo redujo al unipase. Mejor dicho, le ganó la pelea, y encima un metisaca bajo, y una estocada con aviso. Ya con sus dos alternantes en triunfo, pidió el sobrero y se lo echaron. Pura vehemencia, pura necesidad, pura rabia, en una faena sin poso, y de temple intermitente, pero jaleada con fervor por el paisanaje, y avalada, eso sí, por un estocadón sin puntilla que le permitió sumarse al fiestón y a la procesión de los cargados por la puerta máxima.
 
Iván Fandiño, Hizo una faena limpia, no una gran faena, pero redonda, plebiscitaria y musicalizada. Bien, desde los seis delantales y la media, iniciales, hasta la buena estocada. Le pidieron las orejas durísimo. Se las negaron. Entonces le obligaron a dar dos vueltas en desagravio. Sin música. La gente montó en cólera contra la presidencia y le dedicó soberana bronca.
 
Atropellado por las ganas de revancha y por las avilanteces del quinto se trenzó en una reyerta en la cual el coraje ganó al temple y los deseos a la ligazón. Además puso la espada trasera y desprendida. Y lo que son las cosas. Ahora las dos orejas fueron automáticas.
 
Pablo Hermoso, a media marcha (no necesitó más) formó la marimorena con el tercero, Napoleón, Habanero, Pirata le auparon en faena de su promedio maculada por la colocación contraria y trasera del rejón. Pero la parroquia y el palco ignoraron ese detallito y le dieron las orejas. Con el sexto ni se esforzó, ni atinó, ni fue él mismo, y mató feo. Pinchazo y dos rejonazos traseros y contrarios, el último con degüello.
 
La tarde intensa, el palco errático, los toreros y la parroquia felices, aunque su felicidad fuera quizá más triunfalista que triunfal. Pero por sobre todos flotaba como una satisfacción el haber llenado la copa de nuevo y celebrado tanto juntos otra vez.
 
FICHA DEL FESTEJO
Lunes 29, diciembre 2014. Plaza de Cañaveralejo. de feria. Sol. Lleno. Siete toros de Ernesto Gutiérrez (Santa Coloma-Murube),  parejos, en tipo, cornicortos y embestidores. El 7º como regalo.

Luis Bolívar, saludo, silencio tras aviso, y dos orejas.
Iván Fandiño, dos vueltas  y dos orejas.
Pablo Hermoso, dos orejas y silencio.

Incidencias: Saludaron "Jeringa" y "Chiricuto", tras parear al 2º. Santana y Martínez tras parear al 4º y al 7º. Al final de la corrida los tres alternantes y el ganadero salieron a hombros por la Puerta Señor de los Cristales


domingo, 28 de diciembre de 2014

CALI / 4ª DE FERIA

Cuando el toro se cae…
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali, Colombia, XII 28 14

 El buen quinto y un obstinado Fandi, rompieron  la desazón de una tarde malograda por la inutilidad del encierro. 
 
"Cazador" 1º de la tarde 544 kilos. Foto: Camilo Díaz
No sólo fue la falta de fuerza, fue la falta de casta --me dijo César Rincón (fuera de micrófono), decepcionado mientras le daban la exagerada vuelta al ruedo a los despojos de su "Capitán". --Un buen toro sí, pero no de vuelta y mucho menos para indulto, como estaban pidiendo --agregó.

Los de Las Ventas, decorosamente presentados, con fondo de calidad también, pero sin estabilidad para transportarla, ni fiereza para sacar fuerza de flaqueza. Cinco negros y un melocotón. Quisieron, prometieron y pronto claudicaron. Pese a no ser picados a ley, (apenas el mini-mono-puyacito, ahí, como por simular el tercio y el quite), cuando intentaban meter cara y seguir el trapo, se caían o se quedaban y se defendían.

¡Qué pena! Por todo. Por ellos, por la tarde soleda y bella, por la entusiasta concurrencia que a relance de la triunfal víspera se incrementó. Por los merecimientos muchos del maestro ganadero y por las estrelladas ilusiones de los toreros, y por el cumpleaños 57 de la plaza que era hoy.

“El Fandi”, mejor librado en el sorteo, se  llevó el toro de la corrida, y el menos malo de los malos. Los justificó ambos, tocó pelo del uno y dio la vuelta tras el otro. A su manera claro, con su oficio y sus tablas.

Aquel, era negro, amplio de cuna, y saltó cuando el desastre se insinuaba total y la bronca hervía. Lo hizo con las virtudes y sin los defectos de sus hermanos. Entabló una pelea larga, matizada, que inició bravió y raudo desde las verónicas en tablas, el picotacito de Quinta, en la puerta porque atacó los montados no más pisar el ruedo, las navarras, la serpentina y los cuatro pares de banderillas de los cuales el asomado último deslumbró… ¡Ah! Y los galleos y recortes

Pensamos que sucumbiría, que no resistiría el esfuerzo. Pero lo hizo. David, lo intuyó y se jugó por salvar del ahogado el sombrero. Con tino, esmero y vistosidad planteo una lidia, en la que pureza y estética se sacrificaron al fin; trocar el enfado de los paganinis en alegría y lo consiguió. Los puso como locos. Alternando finezas con vulgaridades, quizá inevitables a su estrategia, formó el alboroto furioso-musical. Por un pitón, por el otro y por ambos.

En lo mejor, un desarme. Calló la banda, y la puso a sonar de nuevo. El toro se quedó, miró tablas y él se le fue encima, haciéndolo ver mejor de lo que era. No pocos tragaron entero, chillando por su vida. Alargó, pinchó y el segundo viaje se le fue de bajonazo. Usía dio la oreja ¡Hágame el favor! Y encima la vuelta para una animal no-picado en la puerta y quedado. Todo eso cierto, pero la clientela estaba hecha unas pascuas. El plan había  tenido éxito.

Al segundo, bravo pero patiflojo que se cayó estruendosa y repetidamente. El granadino, como si nada, le hizo de todo. Hasta lo toreó con el sombrero de un aficionado (al estilo de Joselito “El Gallo”) y se le puso de rodillas frente contra testuz. De no haber pinchado, estoqueado lateral y descabellado habría recibido más que la vuelta.  

El caleño Paco Perlaza, que anunció pronto retiro, salió en la quizá su última corrida en Cali, a por todas. No consiguió ninguna, luego de luchar a brazo partido contra la invalidez coja del bello primero y la sosería supina del cuarto que desató bronca.   

Sebastián Castella, vino tras un lustro de ausencia por sustituir a Manzanares. No rodó con mejor suerte. El tercero no se tenía en pie y él solo pudo esbozar detalles de quietud, y después de pinchar en sitio le pegó un señor estocadón que la parroquia ignoró por estar infamando el arrastre. Con el defensivo, probón, y rajado sexto, ni siquiera detalles. Lo tiró de un espadazo trasero y caído. Retorno sin gloria.

El toro es el eje. Cuando el toro se cae, la fiesta se cae. Tratar de levantarla fabricando triunfos a punta de música, orejas, indultos y vueltas ficticias no vale. Por más que se haga con las buenas intenciones que han empedrado el camino del infierno.

FICHA DEL FESTEJO
Domingo 28, diciembre 2014. Plaza de Cañaveralejo. de feria. Sol. Mas de  cuartos de aforo. Seis toros de Las Ventas del Espíritu Santo (Domecq),  Bien presentados, flojos y bajos de casta. 1º y 6º pitados, 3º y 4º abroncados, 2º aplaudido, y al 5º, Nº 35, negro, de 454 kilos, se le dio vuelta al ruedo.

Paco Perlaza, silencio y silencio tras aviso.
“El Fandi”, vuelta al ruedo y oreja.
Sebastián Castella, silencio y silencio.

Incidencias: Saludaron tras parear al 1º, Ricardo Santana y Raúl Morales.

sábado, 27 de diciembre de 2014

CALI / 3ª DE FERIA

 La fiesta de los ernestos
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali, Colombia, XII 27 14
 
Ventura, Bolívar y Perera por la Puerta Señor de los Cristales
El nobilísimo encierro de Ernesto González Caicedo y una terna dispuesta, que al final se fue completa por la Puerta Señor de los Cristales, prendieron tremenda fiesta en Cañaveralejo.

Siete santacolomeños en tipo, vueltos, cornicortos, cuatro saltillos y tres ibarreños. Uno, el regalo, feo, a límite de peso reglamentario. Los demás bien presentados y parejos. La mayoría partieron plaza rematando duro en el burladero de la contraquerencia. Fueron al monopuyazo y lo aceptaron. Persiguieron banderilleros, y luego siguieron las muletas humillados, fijos y acompasados. Quizá mucho. Quizá demasiado.

Toreabilidad, esa virtud moderna que Corrochano detestaba, pero que permite convertir la tauromaquia en coreografía. En esta danza solo desentonó el quinto, que hizo brava salida y luego flojeó y desertó. Los demás, pa'las que fueran. Pa'llá y pa'cà. La mucha nobleza disparaba la emoción, y la escasa fiereza la endulzaba.

Pero bueno, qué mejor toro para la fiesta de hoy. Al final, el ganadero, sobreponiéndose a sus quebrantos de salud recibió en los medios el homenaje sentido de una plaza que adora la historia de su divisa, y había ovacionado seis de los siete arrastres.

Algunos creerían que Luis Bolívar, curtido en las corridas más duras, podría empalagarse con tanta bondad. Pero el toreo es el toreo. Le cortó las dos orejas al pastueño tercero, tras una faena redonda rematada con un estoconazo recibiendo. Aunque delanterito, fulminante.

Y se superó con el sexto. Visos de oro viejo en sus verónicas de rodillas, chicuelinas al paso y larga cambiada de pie. Con la muleta, chispeante primero, nuevamente de hinojos, y luego ligado, templado y hasta desmayado por un lado y otro. Cañaveralejo era una rumba caleña con su torero. La cosa iba para un pleno, mas un pinchazo y una estocada total tarda, fueron razón presidencial para negar la fuerte petición de pelo.

Miguel Ángel Perera, bordó una lírica faena con el dócil segundo. Tronco a plomada, plantas firmes, mano baja, lenta y mandona que fue orbitando a ralentí las embestidas. Como un año atrás con "Calentao" de la misma ganadería que le dio el trofeo de la feria. Parecía igual, parecía una reedición, y como entonces, la música y el público a mil. Sólo faltaba lo principal, lo que da sentido a todo, matar bien. Pero cuarteó innecesariamente, pinchó y tiró media espada ¿Por qué?

Ni quiso ni pudo lucir con el manso quinto al que también mató hurtando el bulto con pincho y estocada ¿Por qué?. Regaló el séptimo (feo, de 440 kilitos) como una tabla de salvación pues sus alternantes ya se iban a hombros. Nada con el capote. Pero con la muleta el torito fue a más tragando tandas largas de su toreo enhiesto y quieto. Sin llegar a la estética de su primer turno, recibió el plebiscito que incrementó con una serie de seis manoletinas ligadas. Abriéndose de nuevo (¿Por qué?), hundió un espadazo pasado pero mortal, y la clientela y el palco no quisieron dejarlo ir a pie. Su invitación y abrazo con él viejo y enfermo ganadero, en los medios, bajo una ovación, fueron conmovedores.

Diego Ventura, sobre: Padilla, Demonio, Ordóñez, y Toronjo, lució con el codicioso primero, levantó pueblo y seguramente orejas de no haber pinchado dos veces, y descabellado tres, tras un rejón trasero.

Brilló más frente al cuarto, menos celoso, que le obligó a complementar su maestría con espectacularidad e histrionismo. Cigarrera, Oro, de nuevo Toronjo y sobre todo el tordo Morante, pusieron la plaza patas arriba. Cada quiebro, cada giro, cada mordisco iban acompañados, no de un ole sino de un rugido colectivo, tempestuoso. El toro y las dos orejas rodaron entre la escandalera con un rejón contrario y trasero.
  
Una de las tardes más alegres de una plaza necesitada de reconquistar sus concurrencias. Es el tercer festejo del abono, y el séptimo de la temporada, el ganado sigue dando juego. Ya lo demás es cosa de principios, de gustos, y de poses. Que cada quien venga y escoja, pero que venga.
  
FICHA DEL FESTEJO
Sábado 27, diciembre 2014. Plaza de Cañaveralejo. de feria. Sol. Tres cuartos de aforo. Siete toros de Ernesto González Caicedo (Santa Coloma),  en tipo, cornicortos; justos de fiereza y muy nobles. El 7º, disparejo lidiado de regalo, noble también. Ovacionados todos menos el quinto (manso).
  
Diego Ventura, saludo y dos orejas
Luis Bolívar, dos orejas y saludo tras petición de oreja.
Miguel Ángel Perera, saludo, saludo y dos orejas.

Incidencias: Al finalizar la corrida, el ganadero Ernesto González Caicedo saludó en los medios y los tres alternantes salieron a hombros por la Puerta Señor de los Cristales.

FOTOS DE LA CORRIDA AQUÍ


viernes, 26 de diciembre de 2014

CALI / 2ª DE FERIA

Alzate salva los muebles
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali, Colombia, XII 26 14
 
José Fernando Alzate. Foto: Camilo Díaz
La vergüenza del bogotano le gana la plaza, y el más noble de la corrida le da una oreja. Los paispambas, con más pitones que kilos, a menos e incomprendidos. Un gran toro, "Solterón.

Un bello toro negro y bravo abrió la tarde. Pronto, codicioso y repetidor, peleó con honor en una gran vara del ovacionado Cayetano Romero. Él también lo fue al final, tras una lidia inmerecida. Era de orejas, era de triunfo, era de consagración y lo dejaron ir. De allí en adelante sus hermanos no corrieron mejor suerte, bravos en los primeros tercios, (fue tarde de picadores, tres ovacionados), pero al final, sin hallar mando en los medios, optaron por las tablas. El sexto, murió en ellos, y recibió una petición de vuelta ignorada por Usía. Pasa con decoro la divisa de Kike Álvarez.

José Fernando Alzate, tras una brega anodina parecía dejar sin historia su encuentro con el quedado tercero. Pero espada en mano se lanzó frentero al volapié, dejando la estocada, saliendo rebotado y apaleado por el moribundo que lo dejó maltrecho y ovacionado solidariamente. Matador. La plaza era suya.

Ante el bien armado sexto, salió a reclamar las escrituras, con más entusiasmo que mando, con más entrega que arte, con más valor que reposo, desde la afarolada de rodillas y los nueve lances con que cruzó el ruedo hasta la estocada honda que mató en los medios anduvo en loor de multitud. El toro era bueno, mereció más toreo pero no más honradez. Dar lo mejor de sí es lo que se puede exigir a un hombre, y eso dió el bogotano. Se lo agradecieron.

Al ubateño Manuel Libardo, se le fueron sus toros. El gran primero que lo desbordo, y el rajado cuarto, al cual valga decir, le administró los mejores muletazos de la tarde, cuatro derechas y uno de pecho. No fue más.

Ricardo Rivera, desganado, distante y pinchauvas con dos que se pararon. Tuvo una presentación muy por debajo de su cartel aquí.

La tónica fue el monopuyazo, pero en él, Romero, Torres y Ochoa estuvieron a gran altura. También Jaime Devia en dos excelentes pares al cuarto. Pasaron muchas cosas, mas entre todas ellas ninguna faena.

FICHA DEL FESTEJO
Viernes 26, diciembre 2014. Plaza de Cañaveralejo. de feria. Nubes. Menos de media plaza. Seis toros de Paispamba (Domecq), bien pero disparmente presentados; encastados aunque de poco fondo, ovacionados 1o y 6o.
Manuel Libardo, silencio y silencio.
Ricardo Rivera, silencio tras dos avisos y silencio tras aviso.     
José Fernando Alzate, saludo y oreja.


jueves, 25 de diciembre de 2014

CALI / 1ª DE FERIA

 Roca reina en Cali

Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali, Colombia, XII 25 14
Andrés Roca Rey tras cortar la oreja del tercer ambaló. Foto: Camilo Díaz
El novillero limeño Andrés Roca Rey, triunfador de la prefería, también triunfa en la primera de feria con un difícil encierro de Ambaló

Ante un tercio de aforo, los novillos de Pepe  y Armando Estela en línea Jandilla, negros y dispares, desplegaron un catálogo de problemas y dificultades que si bien no lograron descomponer a la joven terna sí frustraron muchas de sus ilusiones y cogieron aparatosamente a dos.
 
 
Fueron a los caballos y pelearon con aspereza en los medios, menos el quinto, manso de bola. Con algo más de clase su nota hubiese subido. Pero esa ofensividad, el arrojo de los novilleros, y sobre todo la personalidad y planta del peruano, quien vio disminuida la rotundidad del  triunfo por la ineficacia de su espada, le dieron gran intensidad a la tarde

Andrés, capeando y muleteando con quietud cuando halló embestidas, embistiendo él cuando no las halló, y hasta entrando a matar a pecho descubierto y sin muleta al sexto, tuvo la plaza y la banda siempre de su lado, y si no se llevó las cuatro orejas fue por el rigor del palco (!Bravo! Pero que sea con todos ¿No?) en el primer turno; y en el segundo, porque ante una espadazo pasado el animal se negó a doblar. 

Al bogotano Juan Camilo Alzate, le pidieron duro la oreja del primero y se la negaron. Con el cuarto no pudo. El venezolano Jesús Enrique Colombo, se jugó entero frente a dos complicados y fue arrollado, pero su exposición desesperada resultó tristemente infructuosa.

FICHA DEL FESTEJO
Jueves 25, diciembre 2014. Plaza de Cañaveralejo. de feria. Sol y nubes. Tercio de aforo. Con picadores. Seis úteros de Ambaló (Domecq), bien pero disparmente presentados; enrazados en áspero, manso el 5º, aplaudidos 3o y 4º.
Juan Camilo Alzate, saludo tras petición y silencio.
Jesús Enrique Colombo, silencio tras aviso y silencio.      
Andrés Roca Rey, oreja con petición de otra y vuelta al ruedo tras petición de oreja.

jueves, 18 de diciembre de 2014

RECORTADORES EN CALI

A cuerpo limpio
Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali, XII 18 14
Friso del Palacio de Knossos, Creta. Más de 3500 años.
Es la raíz más profunda del toreo. La lidia del toro sin engaños. Por ahí empezó todo. El archiconocido friso cretense, casi una fotografía, testimonia la vigencia milenaria de la fiesta.

Sobre la técnica del recorte se desarrolló la corrida moderna y no pocas de sus suertes grabadas por Goya, subieron hasta las tauromaquias más ortodoxas del siglo XIX. La de Paquiro, por ejemplo (1836), trata en detalle sobre saltos al transcuerno, a la testuz, la garrocha, el parcheo… los cuales practicaba él, indiscutida primera figura de su época y fuente de ortodoxia.

No podemos olvidar que la muleta se considera un invento reciente, dieciochezco (Francisco Romero 1700-1763). Ni que los recortadores aplican principios básicos del arte torero. Ver llegar los toros, aguantar, parar, templar, mandar, cargar la suerte y vaciar. Con el mérito agregado de hacerlo todo, no con las telas sino con la propia piel.

El tercio de banderillas es una de sus supervivencias en la lidia de hoy. Algunos matadores (de moda) lo prolongan, templando, mandando, parando, recortando los toros tras clavar los palos, con gran acogida del público que sigue sintiéndolo. Los más diestros en ello, Antonio Ferrera y “El Fandi”.

Hace muchos años, una mañana de la feria de San Fermín, en Pamplona donde los aficionados torean también con el bulto los encierros por las calles, viví con admiración mi primera corrida de recortadores, cuyo leal primitivismo me cautivó y me amplió la visión histórica.

Quizá hoy se le considere, despectivamente por algunos esnobistas, modalidad acrobática, deportiva y hasta circense. Gran error, nada más clásico, y además honesto. El riesgo es altísimo y sincero, y la estética indudable para quien sea sensible a ella. Los recortadores pueden sufrir, cogidas, cornadas y hasta morir en el ruedo.

El más reciente, Juan Ramón Soler “Majín”, profesional de 34 años, quien durante las  Fiestas de San Pedro en Canet de Berenguer (Valencia) fue muerto por un toro de Adelayda Rodríguez (Conde de la Corte) que lo empitonó por la espalda, la tarde del 1º de julio de 2012.

El próximo domingo la afición de Cali podrá, como digno preámbulo de la feria en Cañaveralejo, asomarse a esta ventana que “Los Recortadores Españoles” abrirán con seis toros de San Antonio de los Alpes (Parladé), a los prehistóricos orígenes de nuestra fiesta. Vamos.