domingo, 31 de mayo de 2015

SAN ISIDRO 24ª REVISTA DE PRENSA

Ni los toros ni los torero
(Revista de prensa)
Foto: www.las-ventas.com
Robleño saluda en una tarde sin emoción en que los de Baltasar Ibán y la terna no brillaron.

BURLADERO (Rafa Navarro): Una más, una menos

EL MUNDO (Zabala de la Serna): Seria tarde de Robleño con los ibanes

ABC (Andrés Amorós): Un ibán muy «Provechoso» en San Isidro

MARCA (Carlos Ilián): Los de Ibán, pequeños pero matones

LA RAZÓN (Patricia navarro): Digna actuación de Robleño en tarde de ingratitud

EL PAÍS (Antonio Lorca): Decepcionó la primera corrida torista, la de Baltasar Ibán, que no lució, y los toreros igual: Robleño, Marín y Bolívar

LAS VENTAS (Reseña) Solo Fernando Robleño ha conseguido arrancar una ovación del público por una faena que fue ganando en reposo por los dos pitones, frente a un noble y blando Ibán, y que remató de estocada desprendida.

Fue la parte más atractiva de una tarde marcada por el interés de la corrida de Ibán, con cuatro toros aplaudidos en el arrastre, a la que le faltó chispa, y por la falta de acoplamiento tanto de Serafín Marín como de Luis Bolívar. El colombiano lidió en sexto lugar un manejable y serio sobrero de Torrealta al que pasó sin eco a media altura y mató, igual que a su primero, defectuosamente.

MADRID 24ª SAN ISIDRO

Todo a menos
(Crónica de Jorge Arturo Díaz Reyes)
Luís Bolivar con el tercero. Foto: www.las-ventas.com
En una tarde plana de toros pequeños, sosos y sin fondo, Robleño se hace aplaudir, mientras Marín y Bolívar pasan sin pena ni gloria.

Abría la semana torista un hierro marcado a fuego en la historia de la tauromaquia colombiana. Hace un cuarto de siglo “Santanerito” y “Bastonito”, cimentaron la leyenda de César Rincón en Las Ventas.

Hoy otros dos ibanes, el uno protestado y desfondado y el otro malogrado que dio paso a un áspero ventorrillo, parecen haber derrotado el largo sitio que por años ha puesto a la plaza máxima, quien fuera vislumbrado en nuestro país como sucesor del pequeño gran bogotano.

Razones hubo para la ilusión. Valor a toda prueba. Resurrección de su alternativa sangrienta en Valencia. Triunfador con toros incuestionables por el inhóspito norte español, y en toda Colombia que lo tiene por ídolo. Pero sin la bendición de Madrid.

Cuando le vi arrancar el paseíllo con firmes pasos y adusto rictus, pensé que asumía hasta las últimas consecuencias lo mucho que se jugaba. El ahora o nunca de la última carta. Sus primeras acciones; el quieto quite por chicuelinas al segundo (de Marín), las ligadas seis verónicas y cordobesa, con jaleo al tercero (suyo), parecieron confirmarlo.

Pero luego, muleta en mano, los descargos, sobresaltos e inseguridades que los puristas no tardaron en sancionar me gritaron que la cosa ya no iba de triunfar o morir. Y todo fue a menos, los toros, la decisión, el aguante, el sitio, las ideas, el tino con la espada y el favor del público. Entonces me sentí muy lejos de los buenos tiempos. Podrán haber disculpas, las hay siempre, pero ninguna de ellas la falta de oportunidades, pues aquí las ha tenido muchas. Muchas más de la que tuvo César.

Siento como el que más la crucial mala tarde que tuvimos. Digo tuvimos, pues mi afecto por Luís, más allá del paisanaje, me hace compartirla y sufrirla como propia, pero no disimularla. Es hora de reflexionar y decidir.   

Fenando Robleño correcto, nada más que correcto. Sin emociones ni gesto, sin apreturas ni exquisiteces, tramitado sus dos faenas con decoro y pegando par estocadas, una buena y otra descentrada logró la comprensión popular, el saludo en su primero y las palmas en el cuarto.

El catalán Serafín Marín se aunó con la sosería de su lote para dos bregas, grises, burocráticas e inexpresivas. Como estaba la cosa de haber matado con más virtud hasta se las hubiesen agradecido, pero no.

Los toros no transmitieron y se acabaron pronto a pesar de no haber sido picados algunos como el tercero. Pero la verdad sea dicha la terna tampoco hizo por la causa. Robleño fue tratado con simpatía y generosidad.

FICHA DE LA CORRIDA
Plaza de toros de Las Ventas, sábado 31 de mayo 2015. 24ª de San Isidro. Nubes, sol y calor. Tres cuartos de plaza. Seís toros de Baltasar Ibán y el 6°bis de El Ventorrillo, liegeros diversos, desrazados y sin fondo.
Fernando Robleño, saludo y palmas.
Serafín Marín,silencio y silencio.  
Luis Bolívar, silncio y silencio.

 

BARQUERITO 24ª SAN ISIDRO

Una buena tarde de Fernando Robleño
(Barquerito)
Foto: www.las-ventas.com
Sabia entrega del torero de San Fernando con un noble lote de Baltasar Ibán. Corrida en tipo y afilada, pero sin las agresividad característica del hierro. Un notable tercer toro.

LA CORRIDA DE IBÁN fue la de menos carnes de toda la feria. No la menos armada, sino que el quinto, no solo descarado sino cornalón, astifino de cepa a pitón, contó entre los cuatro o cinco más ofensivos de este San Isidro. No entre los más agresivos, sin embargo. Ni uno de los cinco toros de Ibán arrastrados –devuelto un sexto de hermoso remate- sacó la agresividad esperada y propia del hierro. Sino casi todo lo contrario.

Como viene siendo habitual en la feria, se compuso una corrida de cinqueños y cuatreños –tres y tres- abiertos en lotes distintos. Los cuatreños, por delante. Los cinqueños después. Solo el cuarto, de lindo remate –hondo, cañas increíblemente finas, acapachado y casi cubeto-, acabó sacando ese punto de listeza propia de la agresividad. Un punto o dos: fue el único que escarbó y el único que, tras diez embestidas iniciales acompasadas, tendió a apoyarse en las manos. De gesto trocado en reservón, hizo amago de recular y acabó revolviéndose. “Sabía lo que se dejaba detrás”, solía predicarse de esa clase de toros que ni frenados ni pegajosos pero casi.

Nota general del quinteto fue la fijeza, sentida incluso en el toro que más se soltó de engaño, el segundo, duramente castigado en varas. El tercero, el único frágil de salida pero no después, salió vivo y con son de dos meros picotazos. Todos fueron prontos en banderillas, pero el temible quinto esperó entonces por la mano derecha. Y esa fue la otra nota agresiva de una corrida bastante menos fiera de lo pintado o previsto.

Los tres cuatreños fueron toros de bonanza. Al primero, castigados por dos desafortunados puyazos traseros y que en plena faena enterró un pitón en la arena de tanto humillar –solo por la mano derecha-, llegó a pegarle Robleño dos tandas en redondo a cámara lenta, ligadas, reunidas, bien dibujadas. Cuando se le acabó la gasolina después de dos docenas de viajes, el toro se lo pensó un poco. Más breve, el trasteo de Robleño, cerrado con esos cadenciosos muletazos genuflexos a suerte cargada tan del repertorio de Antonio Ordóñez, habría tenido más reconocimiento. “Los postres”, decía Salvador Pascual. Una estocada de gran ejecución, rúbrica de una faena inteligente, distinguida, asentada y valerosa. Un quite por saltilleras del propio Robleño tuvo su aquel. Su emoción.

Las embestidas armónicas y hasta profundas del bello cuarto fueron contadas. Robleño las templó seguro y firme –firme y seguro estuvo toda la tarde- y aguantó luego las miradas del toro, que eran aviso de su falta de entrega. Casi entero en los medios el trabajito. Tal vez en las rayas se hubiera dado el toro más o mejor. Otra notable estocada.

Con el toro que tanto se aplomó, uno de los dos castaños del sorteo, y que más que tomar engaño parecía lanzarse por él, Serafín Marín hizo generoso gasto de su persona y oficio. Una estupenda tanda con la zurda enganchando toro por el hocico y casi forzándolo. Pero no hubo apenas eco. El criterio de los públicos de domingo de San Isidro es inescrutable. Los sabios no pararon de darle al torero de Montcada consejos. Un consejo en Madrid es un reproche. Una estocada fácil, pero una faena demasiado larga. Las dos bayonetas tan caladas del quinto no impresionaron a Serafín, que toreó de salida con los vuelos y tuvo los bemoles de estirarse a la verónica como si tal cosa. Después de varas, sangre hasta la pezuña, se apagó el toro, que terminó por venir al paso y hasta dejar de venir. El bochorno y las casi dos horas de festejo se dejaron sentir en el ambiente. La gente estaba cansada. Pinchazo y media.

El tercero fue toro a más. De los agalgados antiguos de Ibán, alto y estrecho, muy anchas sienes. En los capotazos de brega de Gustavo Jeringa en banderillas, humilló prometedoramente. Luis Bolívar brindó al público. Un estrepitoso arranque: la pedresina, dos estatuarios, una trinchera, el natural y el de pecho, todo cosido en un paquete bien envuelto. Dos tandas en redondo citando muy de largo y en paralelo con las tablas, y quiso pronto y con ganas el toro, descolgado y venido arriba. Y entonces se torció la cosa, que iba embalada. Por la izquierda el toro tuvo chispa y el torero de Cali pareció desconcertado casi de golpe. No fue feliz la idea de reiniciar faena cuando estaba cumplida. Más reproches que consejos. Reiteración: un aviso antes de montar la espada. Dos pinchazos y una entera. “Provechoso” se llamaba el toro, muy aplaudido en el arrastre. El sobrero de Torrealta, un gigantesco jabonero cinqueño de 600 kilos, solo duró diez viajes. Un toro brutísimo. Lo intentó sin fe Bolívar.

FICHA DE LA CORRIDA
Madrid, 31 may. 24ª de San Isidro. Bochorno. Casi tres cuartos de plaza. Dos horas y cuarto de función. Cinco toros de “Baltasar Ibán” (Cristina Moratiel) y un sobrero -6º bis- de Torrealta.
Fernando Robleño, saludos y ovación.
Serafín Marín, silencio y palmas.
Luis Bolívar, silencio tras un aviso y algunos pitos.

sábado, 30 de mayo de 2015

SAN ISIDRO 24ª REVISTA DE PRENSA

Poco género mucho caballo
(Revista de prensa)
 
Joao Moura celebra la oreja concedida. Foto: www.las-ventas.com
Con baja entrada y encierro diverso, el portugués Moura recibe oreja. El sevillano Valdenebro agrada y el onubense Romero fracasa.

BURLADERO (Rafa Navarro): Oreja para Joao Moura y grata imagen de Valdenebro sin rejón de muerte

EL MUNDO (Zabala de la Serna): Oreja para Joao Moura y buenos momentos de Valdenebro

ABC (Andrés Amorós): Solitaria oreja para Joao Moura en San Isidro

MARCA (Carlos Ilián): Poco género bueno y mucho caballo

LA RAZÓN (Patricia navarro): Joao Moura, oreja a ritmo de fado

EL PAÍS (Antonio Lorca): Claroscuro porvenir del toreo a caballo

LAS VENTAS (Reseña) Joao Moura ha cortado una oreja del cuarto toro tras una faena en la que comenzó templando bien al toro con 'Dubai' y logró los mejores momentos en banderillas montando a 'Aquiles', especialmente en un muy arriesgado quiebro en terrenos de tablas. Mató de un rejón efectivo y cortó la única oreja del festejo. En el primero, un toro parado, planteó una faena sobria y aseada premiada con ovación. Luis Valdenebro ha perdido hoy un triunfo importante por el desacierto reiterado con los rejones de muerte (dos pinchazos en el tercero y cuatro en el sexto, sobrero) pese a haber conseguido los momentos más brillantes de la tarde, especialmente en su primer toro, un muy buen ejemplar de Pallarés, aplaudido en el arrastre.

Valdenebro ha logrado la respuesta unánime del público en un emocionante tercio de banderillas, a lomos de 'Truhán', en el que ha destacado un quiebro recibiendo.


Andrés Romero ha tenido una tarde desafortunada en los embroques y en el manejo de los aceros. Corrida manejable de Benítez Cubero con dos toros, 3º y 4º, aplaudidos en el arrastre.

MADRID 23ª SAN ISIDRO

Así no
(Crónica de Jorge Arturo Díaz Reyes)


Joao Moura. Foto: www.las-ventas.com
La falta de codicia en los toros y de acierto y maestría en la joven terna rejoneadora, fue compensada con largura por un público y un palco fiesteros empeñados en no dejarse amargar la tarde.

Cinco toros de Benítez Cubero y uno de Pallares, despuntados, dieron un juego diverso, desde la mansedumbre parada de primero y segundo hasta las alegres y celosas persecuciones de tercero y cuarto.  Todos los buenos y los malos tuvieron mala muerte. Dos, el segundo y tercero, se murieron parados antes de la suerte suprema. Los otros a pinchazos descolocados, bajonazos y degüellos. Todo ello fue aplaudido, pañueleado, y hasta premiado por don Justo Polo, como el rejonazo caído y trasero que recibió la oreja.

Joao Moura con Barbero, Perera, Dali, circulo alrededor del inmóvil primero clavando hierros en un proceso largo, laborioso y sin brillo, pero celebrado por él mismo con ahínco. Hasta el bajonazo final que saludo en el tercio. Con el de Pallares, tercero, el mejor de la corrida, comenzó con un rejón bajo y otro menos. De allí en adelante, la ferretería fue más atinada excepto el desubicado de muerte. De nuevo Dubai y Dali ahora complementados con Aquiles pusieron la nota maja.

El onubense Andrés Romero compartió responsabilidades con su manso lote. No embistieron, pero él tampoco, y cuando lo intentó falló. Además mató pésimo. Cheque, Odiel, Bambú, Chamán, Babieca y Guajiro no tuvieron la culpa. Hicieron lo que pudieron. Los pitos y el silencio de una concurrencia tan manisuelta dicen todo.

El sevillano Luis Valdenebro, trató de superar con alegre decisión su falta de veteranía. Por momentos logró conseguirlo pues puso la clientela de su parte. Le correspondieron dos colaboradores. Al tercero le dio dos medias vueltas al ruedo con los muñones pegados al costado de Bailarín. Fue quizá su mejor momento. También algunas banderillas al quiebro de largo. Pero, igual que sus alternantes, atroz con el acero toricida. El tercero murió sin ser ejecutado y el sexto de cuatro pinchos y rejonazo trasero, caído y hemorrágico.

La gente no se fue aburrida, no mostró estarlo en toda la tarde. Me alegro por ellos, pero esa no es la fiesta sacrificial en la que lo supremo es la muerte honorable y ritual del animal sagrado.  

FICHA DE LA CORRIDA
Plaza de toros de Las Ventas, sábado 30 de mayo 2015. 23ª de San Isidro. Sol y calor. Dos tercios de plaza. Cino toros de José Benítez Cubero y el 3° de  Pallares, despuntados, de juego distinto.
Joao Moura, saludo y soreja.
Andrés Romero, pitos y silencio.  
Luis Valdenebro, saludo y palmas.

viernes, 29 de mayo de 2015

SAN ISIDRO 22ª REVISTA DE PRENSA

Gran encierro, tauromaquia vacía
(Revista de prensa)
Encierrro de Juan Pedro Domecq. Foto: www.las-ventas.com
La gran corrida de Juan Pedro Domecq hubiese merecido mejor trato y mejor muerte.

BURLADERO (Rafa Navarro): Fueron felices pero no comieron perdices

EL MUNDO (Zabala de la Serna): La importancia de Luque y el genio desatado de Talavante

ABC (Andrés Amorós): San Isidro: capacidad de Luque, personalidad de Talavante

MARCA (Carlos Ilián): Talavante llena de magia una tarde grande

LA RAZÓN (Patricia navarro): El toreo incandescente y la espada de juguete

EL PAÍS (Antonio Lorca): La fiesta no muere se transforma. Esa nueva tauromaquia que enloquece al público de ahora está vacía de contenido.

LAS VENTAS (Reseña) Excelente tarde de toros la vivida hoy, con una corrida de Juan Pedro Domecq variada de comportamiento y alta de nota, brava y noble en general, en la que hemos visto a un Alejandro Talavante inspiradísimo, que se ha cerrado con la espada una Puerta Grande que tenía en la mano. Dos faenas muy personales, especialmente la segunda, iniciada de rodillas con un cambio de mano y rematada con manoletinas después de desgranar toda la muy diferente tauromaquia del extremeño. Cuatro pinchazos y estocada tendida en su primero y dos pinchazos y estocada en su segundo le han privado de un triunfo clamoroso.

Daniel Luque ha cortado una oreja del tercero, un excelente "juampedro", tras una faena llena de reposo, temple y gusto, que ha rematado de estocada trasera y dos descabellos. Otra faena de corte similar y muy jaleada por el público, en la que al final molestó el viento, se ha malogrado en el sexto, gran sobrero de Parladé, por un pinchazo y estocada caída.

Detalles de Finito de Córdoba, con el lote menos claro de la tarde, que encendió la polémica en su primero con una mirada reprobatoria a la disidencia.

Gran corrida de Juan Pedro Domecq que no se pudo lidiar completa al partirse la mano el sexto, con tres toros ovacionados en el arrastre, y gran sobrero de Parladé, también ovacionado.




BARQUERITO 22ª SAN ISIDRO

Una gran corrida de Juan Pedro Domecq
(Barquerito)
Luque cogido por el 3°. Foto: www.las-ventas.com

La mejor de la feria. Con los dos toros mejores Talavante, sembrado, brillante y hasta genial, pero mal con la espada, levanta clamores. Importante Finito, muy fácil Luque

Madrid, 29 may. Madrid. 22ª de San Isidro. Lleno. Nubes y claros, bochorno. Ventoso al final. Dos horas y veinticinco minutos de función.

TODOS LOS TOROS de hierro Veragua de Juan Pedro Domecq eran cinqueños. El sobrero, del hierro de Parladé, también. Y otro jabonero claro, casi albahío, sexto de sorteo, que fue devuelto por flojo o cojo. Fue con diferencia la mejor corrida de la feria. Para empezar, la estampa. Las hechuras del segundo eran, dentro de la línea Tamarón, soberbias. De todos los toros negros de San Isidro, que está siendo este año minoría frente a los rubios, éste fue el más bello de todos. Como hecho a molde.

Hondura y cuajo, cabos finos, piel lustrosa. Y la expresión, que tanto importa en un toro. Atacó en el caballo –picó muy bien el joven Cid-, galopó en banderillas y tuvo en la muleta dos docenas y pico de embestidas muy serias. Los cincuenta y tantos viajes del toro Jabatillo de Alcurrucén de anteayer han dejado marcadas la semana y la feria. Punto y aparte. Otra línea ganadera. Este segundo juampedro sacó tanto fondo como los dos negros de tan buena nota de Parladé jugados el 15 de mayo en tarde de vendaval.

La fijeza, señal mayor de esta otra corrida, tuvo en ese segundo toro particular relevancia porque la faena de Talavante, brillante, improvisada, ligada en tandas cortas sujetas a variaciones caprichosas, muy seguida y hasta precipitada, tuvo algo de jugar al ratón y el gato, y el toro -¿el gato…?- respondió de bravo en todas las bazas. Faena que encendió a la gente desde el primer cite de largo y una primera tanda casi de lazos hasta el mismo final, cuando a Talavante se le atragantó la espada –cuatro pinchazos, entera tendida, un aviso- y el toro partió el palillo de la muleta en dos como si saltara una alarma.

Ese segundo, que ni hizo por Valentín Luján cuando perdió pie a solas junto al burladero del 7, fue tan noble como el que más de un conjunto marcado a partes iguales por la nobleza y la fijeza. Lo particular del desfile es que no hubiera dos toros iguales a pesar de ese latido común. Un primero algo cabezón y muy armado, de embestida a lo Murube, como al trantrán, y cumplidamente lucido por una faena tan científica como caligráfica de Finito, bella de ver, valerosa y asentada, muy segura y compuesta, librada al hilo del pitón, templada y bien rimada, de magníficos remates –el kikirikí gallista ya casi olvidado, las trincherillas, los broches de medio pecho- y, sobre todas las cosas, pautada con rica calma. Rigor de torero esteta con muñecas engrasadas. Torear con los dedos. El bellismo sin relamerse.

Un tercero de eléctrico brío –y una coz al caballo de pica-, galope formidable en banderillas y una entrega sin reservas, solo que, muy claro por la mano derecha, acusó  por la izquierda algún vicio de manejo y precisaba del toque a tiempo. O ser abierto. Luque salió empalado y volteado solo en el segundo muletazo –un estatuario- de una faena rota a veces por las protestas del toro al revolverse por su mano difícil. Esa dificultad sobrevenida le puso a la faena una nota de emoción. Sin contar con la entereza del torero de Gerena para superar el susto primero. Una última tanda en trenza y sin espada –cinco muletazos en la suerte natural y dos de remate- fue de alboroto. Una estocada desprendida y tal vez atravesada. La única oreja de una tarde tan propicia y abundante en toros.

El cuarto fue el que más impreso llevaba en el porte el sello de la edad. Casi 600 kilos y lo parecía. Hizo hasta un amago de irse toriles antes de ir al caballo. Finito lo lidió con capotazos de gran calidad y sentido. Fueron unos cuantos. Todos buenos. Árnica que sedujo al toro, que pareció encogerse a los diez viajes de muleta y luego amagó con aplomarse. Muy distinguido el trabajo de Finito: las distancias, lección del llamado toreo de toques, paciencia cuando el toro tardeó, preciosas guindas de cambios de mano por delante y de nuevo la firma del kikirikí. La serenidad supina de un autoquite al tropezar y caer inerme en la cara del toro. Temple mayor. Una estocada trasera al segundo intento.

La gente estaba rendida con Talavante –se habría pedido hasta la segunda oreja para su primera faena- y se lo hizo sentir nada más asomar el quinto, que fue, después del segundo, el de mejor nota de corrida. De salida Talavante toreó muy encajado con el capote: cinco mandiles, dos tijerillas y una larga de látigo. El toro apretó en la segunda vara pero salió de ella quebrado, se recobró en banderillas, sabia brega de Trujillo y otra faena de Talavante abierta como una caja de sorpresas y fuegos de artificio –una primera tanda de rodillas por alto con una arrucina intercalada- y salpicada en tandas mixtas de formidables desparpajo y encaje, no pocos muletazos a pies juntos, muy despacioso el toreo con la derecha y por abajo, imprevistos cambios de mano, de pronto un natural de frente y, el muletazo de la tarde, otro con la zurda enroscado en la cintura misma para abrochar una celebrada tanda de mondeñinas. Un volcán la plaza. Perfilado en la suerte contraria y cerrado en tablas, Talavante volvió a marrar con la espada. Como si arrastrara una vieja lesión de codo.

Y, luego, el sexto y el sobrero, pero ya pesaba la tarde, Talavante se había convertido en protagonista único y Luque solo pudo apuntar sin disparar con un sobrero de Parladé que romaneó en el caballo y se empleó sin llegar a romper. Cosa liviana.
 
FICHA DE LA CORRIDA
Cinco toros de Juan Pedro Domecq y un sobrero -6º bis- de Toros de Parladé (Juan Pedro Domecq Morenés).
Finito de Córdoba, saludos tras un aviso y silencio.
Alejandro Talavante, ovación y vuelta tras un aviso.
Daniel Luque, oreja tras un aviso y ovación tras un aviso.
Muy notable en brega y banderillas Juan José Trujillo. Buen trabajo de Antonio Punta, Valentín Luján y Julio López. Pares espectaculares de los hermanos Neiro. Dos buenos puyazos de Manuel Cid al segundo.

       

MADRID 22ª SAN ISIDRO

Sin prejuicios
(Crónica de Jorge Arturo Díaz Reyes)
Luque con el 6° bis. Foto: www.las-vents.com
Corrida pareja, negra, cinqueña, cuajada, musculosa (no gorda), de buidos pitones, encastada y franca, que avaló todo cuanto le hicieron, y dio protagonismo a todos los que se metieron con ella; matadores y subalternos.

Cinco banderilleros saludaron, tres picadores se fueron aplaudidos y los tres espadas abandonaron el ruedo entre aplausos de una plaza llena que se negó a irles por delante. Podría ser el encierro de la feria, pese a que el bello sexto fue devuelto por lesión y remplazado por uno con el hierro Parladé.

Así da gusto venir a toro –decían los viejos, gradas abajo sonrientes. “Embestido”, “Destajoso”, “Ballenito” y el sobrero “Mensajero” fueron arrastrados entre palmas. Mereció haber sido mejor muerta, y en el caso de Talavante quien se llevó lo mejor de lo mejor, toreada con más clase y justicia. De serlo, la premiación hubiese alcanzado cotas escandalosas, considerando como andan por aquí público y palco en estos días.

Muy contento habría estado el finado Juan Pedro. Atacaron de largo, y aunque no fueron muy picados, se encelaron en los petos, y a los engaños fueron con lealtad pero sin tontería. No se cayeron. Metieron la cara y cuando no los mandaron apretaron y exigieron. El tercero cogió impresionantemente a Luque. Resistieron lidias largas dos de ellas avisadas antes de citar a matar.

Sin prejuicios hay que reconocerlo, la de hoy fue una señora corrida de toros que abrillantó el preciosismo de Finito, la pinturería de Luque y el populismo hirsuto de Talavante.

El primero, reposado, dueño, sereno, maduro, desahogado, fue puliendo sus suertes, como tratando de hacer una pequeña joya con cada una de ellas, pero quizá sacrificando en el empeño esteticista los imperativos de la lidia. Algunos de los naturales y las trincheras estuvieron cerca de lograrlo. Más ganoso que siempre, lo cual en él no es mucho, se alargó hasta el aviso y se jugó en una estocada que obligó descabello. Saludó con algunos pocos pitos odiosos. Con el sexto ya no quiso.

El pacense salió con más ganas de triunfo que de temple. Sus dos lidias enjundiosas pero salpicadas de banderazos enganchones y achuchones, dejaban ver la vehemencia sobre el reposo. Todo se lo aplaudieron, lo bueno, lo malo y lo feo; rodillazos, arrucinas embarulladas, trapo venteado, lo que fuera. Tiene la clientela en el bolsillo. Se llevó el mejor lote de un gran encierro. El primero lo desbordó y al segundo lo desperdició y para completar mató inmerecidamente mal a los dos o sino le dan todo.

Luque, prodigó su capa. Hubo largas, verónicas y medias de lujo, no todas. Y en ambos turnos por uno y otro lado subrayó su postura pisando el terreno y concediéndole al siete los cruces exigidos. Las luquesinas muy ligadas en los medios fueron un regalo adicional y la estocada pasada y desprendida y los dos descabellos le cerraron la puerta grande. Salió a por ella con el sexto bis, y aunque menos reposado que en al anterior dado el talante del Parladé igualó en toda la boca de riego ¿Cuantos matan allí?

FICHA DE LA CORRIDA
Plaza de toros de Las Ventas, miércoles 28 de mayo 2015. 20ª de San Isidro. Nubes en tarde templada. Lleno. Seis toros de Juan Pedro Domecq y el 6° bis con el hierro de Parladé, bien presentados, encastados y nobles.
Finito de Córdoba, saludo y silencio.
Alejandro Talavante, silencio y vuelta.  
Daniel Luque, oreja y ovación.

Incidencias: Saludaron Juan José Trujillo tras parear al 2°, Antonio Neiro y José Neiro al 3°, y Valentín Luján y “El Algabeño” al 6° bis.

TOROS POR EL QUE PAGA 13

La de Victoriano…
Por José Ramón Márquez
 
Foto: www.las-ventas.com
Deltoroalinfinito Día 1 después del tsunami y aquí seguimos esperando a ver si don Javier Cano Seijo tiene la decencia de presentar su dimisión como Presidente de Las Ventas por manifiesta incompetencia para el cargo, o bien si su jefe, sea quien sea, tiene los arrestos de mandarle a su casa a que vea los toros por esa albarda llena de sandeces que se llama Canal +, a pasarlo bomba sacando pañuelicos azules cada vez que asomen la jeta el Zaius, el Temple o el Gasolino.

Hoy nos habían preparado otra de estas encerronas a que ya nos tienen acostumbrados los Choperón Father & Son, un cartel inconcebible en el que nada casa entre sí, con Urdiales, Fandila y Fandiño y toros de Medianillos Ganadera, S. L. franquiciados como Victoriano del Río y como Toros de Cortés, que es exactamente lo mismo que Victoriano del Río pero con el nombre de Cortés, porque don Victoriano del Río se llama de segundo apellido Cortés, y se ve que el hombre habrá querido tener una vacada, hierro, divisa y antigüedad en memoria de su señor padre y otra lo mismo, pero en memoria de su señora madre.

Estos toros de don Victoriano los cría en Guadalix de la Sierra y allí cuentan los que han estado que en la Plaza de tientas de la ganadería hay un reducto, aislado perfectamente, en el que se mete el ganadero para ver el comportamiento de sus animales, lo mismo los de Cortés que los otros, y tomar sus anotaciones sin ser disturbado de tan crucial misión por nada ni nadie. En la soledad de su cubil, don Victoriano rumia los conceptos de la genética, desde Mendel acá, y anota sus apreciaciones en el comportamiento de los animales de forma metódica. Total, como son suyos, puede hacer con ellos lo que le dé la gana. Él selecciona y elige lo que le parece bien y así va armando su ganadería desde 1985 que se la compró.

Como es natural y procediendo el ganado de diversas ramas domecqticadas, lo que se pretende es que los bichos se ajusten a lo que con tanta insistencia dice el programa en la página 18: que se arranquen pronto y que lo hagan galopando con alegría y fijeza en los trastos de torear. Sobre todo la alegría, ¡que nunca falte la alegría!, éso jamás. De los seis que mandó a Madrid el único que se atuvo a la profecía del programa fue el segundo, Vampirito, número 78, que tuvo galope y fijeza y también su alegría, ¡que nunca falte! En el punto opuesto estuvo el tercero, Celoso, número, 123, cansino e introspectivo, lento de movimientos y lánguido como uno de aquellos New Romantic de nuestras juventudes. Entre esos dos polos se movió la corrida, en la que hubo dos que sacaron su genio, el cuarto, Casero, número 106, y el quinto, Impuesto, número 125, o acaso algo más que genio. En cualquier caso la corrida no fue lo que se podía presuponer a la vista de la ganadería: además de mostrar cierta blandura de remos, derrotaron en tablas sacando astillas, les pegaron en varas, sembraron el desconcierto haciendo caer las herramientas de las manos de matadores y peones, obligaron a unos cuantos de los de plata y a uno de oro a tomar el infamante olivo, y hasta propinaron una cornada grave a Domingo Valencia, tercero en la cuadrilla de Fandila. Los toros iban muy armados -peste de fundas-, con mucha leña para lo que es el encaste; se ve que ahí entra la selección de don Victoriano en su cubil. Como siempre decimos, sinceramente no creemos que lo que don Victoriano busque con su genética y sus líneas y reatas sea esto, porque si quisiese algo más vivo, más agresivo, no estaría anclado en el encaste del toro artista. Por decirlo de otra manera, los toros de Medianillos Ganadera S. L. da la impresión de que se han pasado al art brut, camino que lleva directamente al outsider art, como es bien sabido.

Segunda tarde en Madrid de Urdiales en este San Isidro de Pasión que le ha tocado en suerte. No dábamos un duro por sus opciones de triunfo con los cuvillejos, hijos de Idílico, ni con los Medianillos Ganadera S. L., y la cosa se ha confirmado. A este hombre alguien le ha vuelto loco. A estas alturas Urdiales ya no sabe si nació en Arnedo o en Arnedillo, si es torero clásico o artista, si va o viene. A Urdiales, a punto de cumplir los cuarenta años, le han hecho un lío morrocotudo del que no le queda otra que salir con su verdad ante lo suyo: él solo y enfrente los de Adolfo Martín. No hay más. Nunca entendimos cómo a un torero tan frágil en sus planteamientos, un torero que no puede presentar un triunfo inapelable en Madrid, le convenzan para venir tres tardes a una feria en la que los de tres tardes -Ponce, July, Morante,Perera, Manzanares III, Talavante...- vienen, como aquél que dice, una o ninguna y, además, se quedan tan contentos. Ilusión del riojano por verse en los carteles de San Isidro tal y como alguna vez habría soñado, pero regalo envenenado a la postre porque él es torero de grandes virtudes, innegables, y también de grandes carencias. Y para no discutir basta con echar un ojo a su palmarés. En su primero, casi todo lo que intentó le salió mal, incluidos los naturales de frente marca de la casa. En su segundo, en vez de tirar de repertorio lidiador, dejó que el toro le comiese completamente la partida, toreando más el toro al torero que el torero al toro. Mal, sin paliativos.

A Fandila le pasa lo mismo que a las rayas del ruedo. El que no sabe nada de los toros se solivianta una barbaridad cuando ve que el caballo pasa un poco de la raya exterior. Nada hay que saber ni entender de toros para ejercer esa censura y para quedar como hombre íntegro y defensor de la pureza de una suerte de la que todo se ignora. Con Fandila todo el mundo encuentra que es torero harto censurable, por su estilo bullidor y pueblerino que hace pensar a los mismos que protestaron lo de la raya que censurándole adquieren aún mejor vitola de sabios taurómacos, lo mismo que tantos que van a la Plaza extasiados de antemano con Morante, el Mofletes de la Puebla, acaso sin haberle visto torear jamás. Fandila no engaña a nadie con sus pares de banderillas acelerados y pasados, y menos aún con sus trasteos basados en los mismos principios que los que presentó el otro díaManzanares III, aunque con menos estética personal. Fandila torea como July, pero mejor, menos encorvado, y sus tauromaquias están exactamente basadas en los mismos principios de cobrar cuanta ventaja sea posible y de tener al toro en movimiento. Prácticamente todo el festival orejero que llevamos en el San Isidro 2015 está basado en esos mismos principios, y sin embargo al que toca pitar es a Fandila. Su primero fue el toro bueno y repetidor de la corrida al que tundió a muletazos fueracacho, cites en uve mayúscula y pata atrás... lo mismo que casi todos. Su segundo exigía oficio de lidiador, metía sustos y no era nada grato estar frente a él, por lo que viendo que nadie le hacía ni caso optó por despenar al animal sin importarle un ardite si las gentes le silbaban y le censuraban su falta de ardor guerrero y de espíritu de lucha.

Y Fandiño, en su tarde segunda en Las Ventas tras el Domingo de Ramos. Por más que lo intentó con su primero, el cacho de soso de Celoso, la cosa era como lo de sacar leche de una alcuza. Ahí, a fuerza de tesón le arrancó un par de naturales... yo qué sé... nada y menos. En su segundo, brindado al público, dio la sensación de que no le salía nada de lo que intentaba: siempre había algo que estropeaba el muletazo, un enganchón, una descolocación, una arrancada... siempre había algo inconveniente, como una piedra atravesada en el camino de la faena y luego otra, y otra. El público apenas se metió con él -para eso ya tenemos a Fandila-, aunque en opinión de un aficionado de la Andanada a Fandiño, en la VISA de Las Ventas, ya le va quedando poco saldo.

Hoy, por undécima tarde en San Isidro, volvió a picar Óscar Bernal y recibió justas palmas por su labor con el primero de la tarde, Descreído, número 160.


jueves, 28 de mayo de 2015

SAN ISIDRO 21ª REVISTA DE PRENSA

Las penas de Victoriano
(Revista de prensa)
 
El Fandi con el 2°. Foto: www.las-ventas.com
Mala corrida de Victoriano del Río, la nobleza sosa del segundo toro no puede tapar es descastamiento. Cargar contra “El Fandi” quien lo lidió a su modo, es buscar el ahogado aguas arriba.

BURLADERO (Rafa Navarro): Don Victoriano, el reservón
Escaso juego de los toros de Victoriano salvo el segundo de la tarde que se le fue a El Fandi. Grave cornada a Domingo Valencia de 20 y 25cm en el muslo derecho

EL MUNDO (Zabala de la Serna): Un buen toro en una corrida de desecho de Victoriano del Río

ABC (Andrés Amorós): Los difíciles pactos del toreo

MARCA (Carlos Ilián): Urdiales se la juega y sainete de El Fandi

LA RAZÓN (Patricia navarro): Resaca francesa con hastío español. El banderillero Domingo Valencia resultó herido de pronóstico grave con una cornada de dos trayectorias

EL PAÍS (Antonio Lorca): Por fin, una sonora bronca en Madrid

LAS VENTAS (Reseña) Solo una discreta ovación a Iván Fandiño en el tercero de la tarde y saludos protestados por una parte del público es el balance de una tarde espesa y de toros complicados y que, en general, flojearon. Sólo el segundo, al que Fandi realizó una faena que acabó en pitos, tuvo calidad y profundidad en las embestidas. También el tercero, con más ganas que fuerza, mostró nobleza en la muleta de Iván Fandiño. Lote complicado para Urdiales. El banderillero de El Fandi resultó arrollado y cogido por el cuarto de Victoriano del Río en terreno de tablas.

FICHA DE LA CORRIDA
Plaza de toros de Las Ventas, miércoles 28 de mayo 2015. 20ª de San Isidro. Sol y calor. Casi lleno. Cinco toros de Victoriano del Río y el 1° con el hierro de Cortés, bien presentados, blandos, desrazados y sosos.
Diego Urdiales, silencio y silencio.
“El Fandi”, pitos y pitos.  
Iván Fandiño, saludo protestado y silencio.

Incidencias: Saludó Miguel Martín tras parear al 3°. Corneado dos veces el banderillero del El Fandi, Domingo Valencia por el 4°.

Parte médico: Herida por asta de toro en tercio medio cara externa del muslo derecho con dos trayectorias, una ascendente de 20 cm. que produce destrozos en músculo tensor de la fascia lata y en vasto externo alcanzando trocánter mayor; y otra trayectoria ascendente de 25 cm. hacia dentro que produce destrozos en recto anterior y músculo crural, alcanza fémur y contusiona paquete vásculo-nervioso femoral. Contusión en primer dedo mano derecha con posible lesión en articulación metacarpofalángica, pendiente de estudio radiológico. Tras ser intervenido en la enfermería de la plaza es trasladado al hospital San Francisco de Asís con cargo a La Fraternidad. Pronóstico: Grave que impide continuar la lidia. Firmado: Dr. García Padrós